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domingo, 9 de noviembre de 2014

Ambidiestra

Todo sale al revés. Si es que ya lo tengo más que demostrado, que cuanto más planifiques, las cosas salen completamente al contrario. Esto no quiere decir que vaya de bien a mal, sino que se toman diferentes caminos para llegar al mismo sitio.

Yo iba a ser zurda de pequeña, pero mi madre por aquella época me enseñó a que escribiese con la derecha (como hicieron con ella a mi edad). Muchos pensaréis que qué horror, pero para mí era un chollo: podía escribir y pintar con las dos manos y si me cansaba con una mano, seguía con la otra. Sigo orgullosa de poder hacerlo y os voy a contar algo que llama la atención a mucha gente que me conoce: me lavo los dientes con la mano izquierda aunque sea diestra. Curioso, sí.


Nada de lo que planificas sale como esperas. Al final sale, sí, pero la planificación se va al garete. Y eso me pone un poco de los nervios, porque soy doña organización y planificación. Pero la vida me está enseñando a que me deje llevar: que surja lo que surja, como surja y cuando surja. Que todo lo mire desde otra perspectiva, que no hay una solución única. Sin límites, que nada me agobie ni me altere porque al final las cosas saldrán. Y eso parece que gusta a todo el mundo, sin presiones. Y parece que a mí, poco a poco, también me va gustando.


domingo, 5 de octubre de 2014

Haiku

Hace poco me hicieron escribir en inglés un haiku. Mi cara fue un poema (y nunca mejor dicho). Nunca había oído esa palabra japonesa. Se trata de un poema breve que tiene que contener tres versos: el primero de ellos con cinco sílabas, el siguiente siete y el último, cinco. La temática de este tipo de poemas es la contemplación de la naturaleza.

Para mí, era la primera vez que escribía poesía, me parece uno de los géneros más difíciles, por no decir el más difícil. Contar una historia, expresas tus sentimientos a la vez que entre verso y verso las palabras tienen que rimar y tener una métrica determinada. Todo un reto.

Este es mi primer poema, mi primer haiku. Se me ocurrió esa misma noche mientras dormía...

Look at the leaves float
And follow the river's course:
It leads you to peace.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Kriptonita

Mi vida cambió un poquito más hace unas semanas. Es una de esas lecciones que tenía que haber aprendido hace mucho pero como yo soy tardía en muchos aspectos, incluso cumpliendo años a finales de diciembre...

Carpe diem, ese término que yo intento cumplir a rajatabla por ser mi favorito, lo tuve entre en mis manos y por fin, descubrí verdaderamente lo que significaba. No lo aprendí sola, sino con la persona que jamás podría haber imaginado.

Que es verdad eso que dicen y que yo también digo, de que el tiempo pone a cada uno a su lugar, que cambia a la gente, que lleva al olvido, y lo más importante, elimina el dolor y el rencor y te lleva al perdón.

La vida muchas vueltas y aunque no queramos admitirlo es un círculo en el que todos nos volvemos a encontrar con el pasado.

Y ahí estábamos los dos, reencontrándonos tres años después de todo lo sucedido. Yo, hecha un manojo de nervios; tú, tan tranquilo como siempre. No hacían falta palabras, se nos notaba desde lejos: ya no éramos unos niños, sino dos adultos con vidas paralelas viviendo experiencias diferentes cuyas vidas se juntaron una vez y se separaron al instante.

Noche totalmente inesperada de principio a fin. El valor de sincerarse, de soltar una carcajada al aire, de aprovechar el momento sin arrepentirse, de esperar a que saliese el sol y volver a casa con la sensación de que todo había ido bien y que esa espinita que tenías clavada, ya se fue.

No hizo falta despedirnos. Creo, sinceramente, que nos volveremos a encontrar cualquier otro día de la forma más tonta e inusual. 

Eres mi punto débil, alguien al que no puedo decir no, mi kriptonita. E inevitablemente, cada vez que oiga tu nombre, me saldrá una sonrisa por recordar que vivimos intensamente aquella noche.



sábado, 30 de agosto de 2014

Home

Tras unas merecidísimas vacaciones ya vuelvo por aquí… Ha sido un verano muy ajetreado, de maletas para arriba, maletas para abajo y eso que a mí, eso de hacer maletas lo odio profundamente pero el viajar lo requiere.

Ni dos semanas he pasado en Madrid. Ya lo echaba de menos aunque eso signifique el fin del verano.

Uno de esos días en Madrid quedé para cenar con un amigo por nuestra querida La Latina: sus pintxos y copas nos vuelven locos. La cena dio mucho de qué hablar: sobretodo hablar del paso del tiempo. Hacía ya cuatro años que asomábamos la cabeza en el mundo universitario y recordamos con nostalgia con tinto de verano en mano esos cuatro años maravillosos que se habían pasado volando.

La vida estudiantil que nosotros la veíamos interminable cuando empezamos primaria, ahora ya había acabado. Recordamos los extensos y calurosos veranos en la capital, en casa de la abuela mientras nuestros padres se iban a trabajar. Y el único viaje que hacíamos con la familia eran dos semanas a la playa o a la montaña o adonde los padres mandasen.

Esos veranos sin aire acondicionado con cuarenta grados en la asfixiante Madrid, viendo películas en VHS mientras tu abuela te cebaba y te daba de comer todo lo que no habíamos comido en todo el año. Así son las abuelas, que pasarán los años y ellas te seguirán diciendo que estás muy delgado/a, que a ver cuando te pasas por su casa para ponerte un bueno cocido, unas lentejas, o una buena tortilla de patata. En mi caso, recuerdo con mucho cariño el último día de verano en casa de mi abuela. Como ella decía, el último día de verano era el día de San Miguel y nos dejaba elegir a mis hermanas y a mí nuestra comida favorita: para eso no había peleas. Al unísono pedíamos siempre tortilla de patata y patatas fritas (ole, ole y ole las patatas). Ahora mismo se me está haciendo la boca agua…

Tras esa comida nos dábamos cuenta de que la semana siguiente ya volvíamos a los uniformes, la falda de cuadros incomodísima, los zapatos que daban mucho calor, las mochilas que pesaban más que nosotros mismos, libros y material nuevo… Y así todos los años de mi infancia.

Llegó la ansiada mayoría de edad y ya nada volvió a ser lo mismo. Los buses de cinco horas, los trenes de dos horas, incluso el avión, eran nuestros medios de transporte del verano. Ya nada de quedarse en Madrid con ese calor de asfalto insoportable, ¡qué gusto! La idea de viajar cada vez se hacía más atractiva y más obsesiva, por lo menos en mi caso. No había verano que yo dijera: “Mis próximos destinos del año que viene son tal, tal y tal…” Así una ristra de destinos que sonaban tan apetecibles pero que no daba tiempo a tanto. Así que siempre aprovechábamos mis amigos y yo a cualquier puente o respiro que nos daba la universidad para viajar.

Este verano como ya he dicho, ha sido un no parar. He descubierto que soy un culo inquieto y que me gusta cambiar de aires, ver sitios nuevos, con historia, conocer gente, abrirme paso en este mundo maravilloso. La verdad es que el verano 2014 ha sido uno de los mejores veranos de mi vida y todos los años digo lo mismo y parece que cada año no puede superar al anterior, y me acallo a mí misma cuando viene el siguiente verano y descubro que sin duda ha sido mejor que el anterior. Espero que se mantenga así siempre…

Ahora toca volver al lío. Primer año dejando atrás la vida universitaria, adentrándome en el mundo laboral, o “la jungla” como dice mi padre. Prometo entrar pisando fuerte, dando lo mejor de mí.

Nuevos planes vienen, nuevos retos que alcanzar, nuevos obstáculos que superar, nuevas aventuras que me esperan, y sobre todo, ¡nuevos viajes que organizar! Pero como cada fin del verano, yo siempre vuelvo a tus brazos, Madrid.


Aquí os dejo pequeños instantes de lo que ha sido este verano maravilloso.


Matalascañas, Huelva


El Rocío, Huelva


La Giralda, Sevilla


Mis tesoros. Playa de Matalascañas, Huelva


Cala Macarella, Menorca


Cala Macarella, Menorca


Brighton, Inglaterra


London Bridge, Londres


Big Ben, Londres


Río Moros, Segovia



sábado, 7 de junio de 2014

Diamante en bruto

Sólo quedabas tú por aparecer en este pequeño rincón que tengo. Y justamente tenía que ser hoy, por ser tu cumpleaños, por cumplir dos décadas.

Y aunque se diga pronto y entres en la segunda década, tú siempre serás la pequeña del grupo. Así que, ¡bienvenida a la veintena! Bienvenida a la mejor etapa de tu vida (por lo menos para mí lo está siendo...).

Sinceramente no sé qué día nos conocimos, y eso que yo soy muy así para las fechas, que no se me pasa ni una. Pero supongo que fue en una de tantas oraciones que hemos compartido juntas en la parroquia. Ay, la parroquia... ¡El origen de todo! ¡Nuestro nexo de unión!

Tenerte a mi lado como amiga es una verdadera liberación porque a mí, que me encanta hacer de hermana mayor, me gustaba (y me gusta) cuidarte.

Lo que recuerdo con más ilusión de estos tres años de amistad son los veranos en Madrid. Eso de mandarse un sms, o un privado por Tuenti (dónde quedará todo eso...) para quedar a las 6 en nuestro querido Buenos Aires. Ir al chino y comprarse una bolsa de pipas y una Cocacola. Subir a las colinas del parque y sentarnos cada día en una y empezar a hablar con esas vistas... ¡Para que luego digan del barrio! Pero las vistas que tenemos desde el cerro no nos las quita nadie. Y así de simples eran nuestras tardes de verano por nuestra querida Madrid. También estaba el plan de cuando te quedabas sola en casa y nos invitabas a todos a ver una peli, ¡y que no faltase la Cocacola y las chucherías!

Pasábamos un mal trago cuando una se iba a la playa, a la montaña o de campamento porque antes no teníamos el maravilloso invento del whatsapp para estar disponibles a todas horas. Pero los reencuentros eran los mejores, sin duda.

Durante el curso, la cosa estaba más complicada porque las dos ponemos mucho entusiasmo en lo que hacemos, en nuestros estudios, en nuestras cosas, pero siempre nos quedaban nuestras quedadas de fin de semana, los domingos en misa o las oraciones del último viernes de cada mes.

Ya no te quiero contar sobre los viajes... Nuestro primer viaje, Roma, ¡qué nivel! Como dos niñas pequeñas junto a Sela, Noe y Lydia nos embarcamos en una aventura impresionante: haciendo fotos a todos los rincones de Roma, intentar hablar italiano haciendo acabar todas las palabras en "ini", nosotras y nuestros intentos de cruzar las calles de Roma, los desayunos, las comidas hartándonos de pizza, pasta, pasta, pizza, y por la noche, crêpes. Comprar todo lo habido y por haber para nuestras familias, que nadie se quedase sin un recuerdo, subir a la cúpula de San Pedro y divisar toda Roma. No cambiaría ese viaje por nada del mundo.

Ese verano cuando coincidimos en Gandía y nos veíamos por las mañanas en la playa tomando el sol, jugando al volley o haciéndonos fotos una detrás de otra.

Recuerdo también con mucho cariño nuestras últimas vacaciones en la playa, que elegimos ser compis de habitación, y sin duda, has sido, eres y serás, la mejor compañera de habitación que se pueda tener. Yo, maniática del orden, te adaptaste a mí a pesar de tus desórdenes jajajaja. Me encantaba dormir la siesta juntas, llegar de fiesta y mirarnos con caras de "quiero dormir" y no decir ni una sola palabra y caer rendidas en la cama, sujetar la puerta de la habitación para que nadie entrase mientras nos poníamos el bikini...

Ya ves, el tiempo pasa rápido, pero que muy rápido y estos años contigo han sido sin duda los mejores. Porque contigo las cosas son simples, como nuestras quedadas. Ante un problema, Belén tiene la solución o un consejo. Cuando quieres quedar con alguien, ahí está Belén para quedar contigo. Contigo es todo tan fácil Belén, que contarte cualquier cosa es el mejor de los alivios.

Y me he dado cuenta, con el paso del tiempo, de que ya no puedo tratarte como a una hermanita, sino que ahora estamos de tú a tú, sin diferencias de edad, porque lo que más me gusta de ti Belén, es que a pesar de la diferencia de edad, se puede hablar de cualquier cosa, con madurez y cada día me sorprendes más.

Madura y con las cosas claras, con fuerza, decidida, que ríe a todas horas a pesar de los problemas, incapaz de preocupar a los demás con sus problemas, un poco (bastante) alocada, polifacética, chica todoterreno, que no para quieta, en su nubecita que muchas veces no tiene los pies sobre la tierra, leal, sincera,... Aunque podría seguir, creo que este pequeño párrafo te define a la perfección y he encontrado en éste, que te pareces taaaaaanto a mí, que no me había dado cuenta antes. Y yo que pensaba que eramos muy diferentes y que por eso congeniábamos, ¡pero es todo lo contrario!

Muestra al mundo cómo eres, sin miedo, porque eres un diamante en bruto por descubrir. Te haces notar por donde vas, te haces querer donde estás y derrochas amor y energía a los tuyos. No pares, eres una fuente inagotable de energía. Sigue así, porque todo lo que te propones, sin duda lo conseguirás.

Felices 20, Belén, espero poder compartir muchos más momentos juntas, pero sobretodo, que nunca nos falte una colina, una bolsa de pipas, una Cocacola, algo de que hablar y muchas risas.

Te quiero.



lunes, 2 de junio de 2014

Carpe diem

Esta vez voy a ser breve. No va a ser como esos largos escritos que tanto me gustan.

Hoy quiero cambiar, porque sí.

El mes de mayo ha sido una auténtica locura. Así como hay meses que pasan sin más, éste ha sido intenso, muy intenso. 

Cada semana había una nueva historia que contar, y eso me encanta. Pero me acabé dando cuenta que muchas historias se repetían. Y que iban a peor.

Y que un día estabas en lo alto y al día siguiente volvías a chocarte con la realidad.

A pesar de eso, siempre pienso en mi frase favorita: Carpe diem.

Esa que me da fuerzas cada día, que no me hace preocuparme por el futuro porque siempre que pensaba en él, era un verdadero suplicio. Eso se lo dejo a la Beatriz del futuro.

Disfrutar del día como si fuera el último, aunque haya días malos. Se cierran puertas, pero hay ventanas que se abren de par en par. Todo pasa por algo. Todo se puede cambiar. Al final, todo irá bien.




martes, 27 de mayo de 2014

Un soplo de aire fresco

Llegó en una de sus famosas reuniones. De esas de quedarse hasta el amanecer. Nueva en esto, decidió no participar mucho ya que era la primera vez que asistía a esas reuniones.

Era un día de verano, a la vuelta de un viaje de desconexión y conocer gente nueva era algo positivo. Pero seguro que era lo típico, seguro que ya no se verían más.

¡ERROR! Cada vez contaban más con ella y se sentía parte de ese grupo del sexo contrario. Una única chica pero que encajaba a la perfección. Todos eran muy diferentes y ella no paraba de reír. Se sentía bien, y lo echaba en falta: sentirse libre, ser ella misma en un ambiente distinto.

Era la novedad. Y ella no se había dado cuenta hasta ahora. Y lo mejor de todo, es que le gustaba.

Hace poco le dijeron: "Pero, ¿no te estás dando cuenta de lo que estás haciendo? Que sin hacer nada, como tú eres, tú misma, estás rompiendo los esquemas. Eres ese aire fresco que todos ellos necesitaban".

Ufff, aquellas palabras la habían dejado en shock. Pero su amigo tenía toda la razón del mundo. Entró con timidez en ese mundo y ahora se sentía la reina del mundo. Que ella podía conseguir todo lo que se propusiese, siendo ella misma, sin tener que dar explicaciones a nadie.





domingo, 4 de mayo de 2014

Menos es el nuevo más

Hay gente que se conforma con poco, muy poco. Son de esas personas que le gustan los pequeños detalles: un abrazo en el momento adecuado, una mirada, un mensaje inesperado, una visita al salir de clase, unas cañas en un bar... Cosas simples que se valoran el triple.

Y cuando faltan estas cosas, el día a día se hace cuesta arriba. Y aunque suene un poco extraño, las cosas que más llenan son las más insignificantes, en las que no entra el dinero de por medio, las que se dan sin motivo alguno, solamente por ver a la otra persona sonreír o ver esos ojos que brillan, por la simple palpitación de ambos corazones.

El no pedir nada a cambio es un gesto enorme pero muchos se acaban acostumbrando a esto, y puede ser fatal. Que no se quiera nada no quiere decir que no se necesite. El problema empieza cuando tras el paso del tiempo, se pierde esa chispa y no solo hablo de relaciones sentimentales, sino en cualquier relación entre dos personas (familia, amigos, compañeros,...) y ahí todo se empieza a desmoronar. Tiene que ser un toma y da, ahora yo tiro y después tú; así se mantiene el vínculo, que cada vez tiene que hacerse más fuerte para afrontar las dificultades.

Los estudios, el trabajo, la pareja, y otras actividades muchas veces nos alejan de esos vínculos, que en un principio, eran sagrados. Y vamos conformándonos cada día con menos, a que nos den menos porque lo ves como normal y como consecuencia, tú das menos también. Un vínculo no se alimenta así. Pronto vas notando como algo empieza a hacer crack. Al principio, no le das importancia, pero después te das cuenta de que todo se viene encima. Solo quedas tú en la inmensidad. ¿Y qué hacer? Mente en blanco.

Recordad que las relaciones son cosas de dos, que si uno cae el otro también, y lo que mantiene viva esa chispa son esos pequeños detalles, que hacen que la vida sea GRANDE.



sábado, 19 de abril de 2014

Capitán de tu alma

Que nadie lleve el control de tu barco, que eres tú quien debe llevar el timón, para eso eres el capitán.

Coge un mapa y planea tu viaje. Diseña la ruta según lo que te diga tu corazón, como los marineros confían en su brújula. Escoge una tripulación la cual, si el barco se hunde, estén ahí contigo, achicando agua.

Emprende tu viaje en contra de lo que digan los demás. Muchos dirán que fracasarás y que volverás con las manos vacías y que será un viaje en balde, pero eso lo dicen las personas que son cobardes, que no quieren ver que triunfas, que son envidiosos.

Descubre nuevas tierras y alza orgulloso tu bandera porque siempre tienes que estar orgulloso de tus triunfos. Que las aventuras no acaben. Enciende una hoguera, y que a tu alrededor estén los que te alientan a continuar con tus sueños, los que hacen que valores más tus días, los que no necesitan explicaciones, los que no juzgan, los que no mienten, los que están a tu lado sin razón alguna, sólo porque te quieren, los que hacen la vida un poco más fácil.

Encuentra tesoros, porque en eso consiste tu viaje. No te des por vencido, al fin y al cabo, todo esfuerzo tiene su recompensa. Y no hay cosa de la que esté más segura en la vida. Esto es así. El tesoro no se va a mover, el que se tiene que mover eres tú, el tesoro es para los que no se rinden y buscan en la isla desierta a pesar de la sed, el hambre o el cansancio.

Pero como en toda expedición, puede haber naufragios. Mantén firme el mástil y no dejes que se rompa, porque es lo que sujeta las velas, lo que te hace deslizarte por el agua. Sujeta fuertemente el timón, guía el barco en la dirección que tú quieres tomar, sin que nadie te coaccione, no te dejes llevar por la corriente porque si no, inevitablemente, te arrastrará al fondo del mar. Y si no puedes, pide ayuda. No estás tú solo en el mar, puede haber más barcos que te ayuden, pero tienes que dejarte ayudar. 

Tu barco es tu bien más preciado, al igual que tu alma. Define quién eres, es tu esencia, tu yo interior, lo que te llena por dentro y lo que los demás valoran. No dejes que nadie te la copie, porque es inimitable; no la prestes, porque es intransferible; no dejes que nadie juegue con ella, porque no es un juguete. Y aunque parezca mentira, es irrompible.

Porque sólo tú eres el amo de tu destino, el capitán de tu alma...



jueves, 17 de abril de 2014

La vida es como un frontón

El otro día me acordé de cuando tenía unos 10 u 11 años y me pasaba las horas muertas jugando en el patio de atrás de mi casa después del cole (con los deberes hechos, por supuesto). Teníamos un grupito bastante majo de vecinos, todos más o menos de la misma edad; año arriba, año abajo. Me encantaban esas tardes en las que el toque de queda eran las 9 para subir a casa a cenar, si no, ya estaba cualquier madre gritando desde la terraza para que subiéramos. ¡Uy, si subíamos...! Raudos y veloces porque el castigo era no bajar al patio al día siguiente (typical Spanish...).

Jugábamos a un montón de cosas: al escondite, a liebre (variante del escondite), a la comba, a balón prisionero, a la goma, y al frontón o a un "que no caiga" como nosotros lo llamábamos. Éste último me gustaba especialmente, ya que se me daba bastante bien y siempre quedaba de las últimas por eliminar.

Los más peques normalmente eran eliminados al principio (pobrecitos míos), pero he de decir que algunas veces, los mayores les dejábamos ganar. Yo como era de las mayores (por no decir la mayor de todos), quedaba en la final casi siempre, y muchos me temían jajajaja (suena muy película americana, pero es que era la verdad).

Pues bien, la sensación esa de estar con tu vecin@ en la final era un subidón de adrenalina de los buenos. Y hace poco, me vinieron esos recuerdos tan bonitos. Y es que es verdad, la vida es como un frontón: Todos, tarde o temprano, tenemos lo que nos merecemos, tanto para bien como para mal. La ira con la que das a la pelota, vuelve a ti, con efecto rebote, incluso con más intensidad. Pues con la vida pasa lo mismo; ella te devuelve lo que tú le has dado.

Tenías que tener cuidado y casi tirarte en plancha cuando habían tirado la pelota a la esquina. Esto me recuerda a que tienes perseguir lo que quieres, lo que sueñas, ir a por todas, y si hace falta, tirarse en plancha en suelo duro.

Lo que yo odiaba eran esas bolas con efecto, que parecían que iban hacia un lado, corrías en esa dirección y ante tus ojos se iba hacia el otro lado. La vida da muchas vueltas y nunca sabes donde vas a acabar, y cuando crees que todo va en un sentido, la vida da un giro de 360º. Ojo, tanto para bien como para mal.

Perder "vidas" durante la final tontamente podía ser fatal. Nosotros jugábamos en la final con tres vidas y eso te daba un poco de margen. Tirar por debajo de la línea te hacía perder una vida. La vida siempre da nuevas oportunidades para poder cambiar, y lo más importante, aunque estés bajo mínimos, por debajo del límite y pierdas varias "vidas" durante un tiempo, siempre se puede remontar, porque nada está perdido, nunca te rindas.

Todo depende del toque con que le des a la bola, quería decir a la vida...



martes, 15 de abril de 2014

Dejarse la piel

Insomnio. El mejor de los momentos para ponerse a pensar, divagar, escribir,... Hace poco alguien me dijo que ante noches de insomnio, había que hacer otras cosas para conciliar el sueño, para poner las ideas claras, para dejar de pensar en lo que hace daño... Y eso es lo que voy a hacer ahora.

Cuando todo te viene de golpe es como uno de esos horribles días de lluvia intensa, que da igual que lleves el paraguas, al final acabas con los zapatos encharcados, el brazo con el que sujetas el paraguas, mojado, ese bolso que tanto intentas proteger de la lluvia, mojado también y para colmo, el pelo encrespado. ¡Vaya panorama! Por eso odio tanto los días de lluvia, porque a parte de mojarte y de que el cielo está gris, no puedes controlar la tempestad. Pues más o menos es lo que me está pasando ahora.

Me gusta eso de hacer de heroína y hacer muchas cosas a la vez, ir contra natura, resolver todo en poco tiempo, eso que ahora está tan demodé y que tanto me aburre ver y leer en puestos de trabajo y que tanto demandan las empresas: "capacidad para resolver problemas en poco tiempo, eficiencia". 

Pero llega un momento que el río se desborda y tienes tantas cosas en la cabeza que tiene que haber un momento de sentarte y pararte a pensar qué está pasando. Y te das cuentas que al final, siempre es la misma mierda de siempre y que si ya se le suma que el entorno tampoco ayuda, ¡pues estamos apañaos!

Descubres que en todo ese tiempo de dejarse la piel, se te ha pasado lo más importante, cuidarse y mimarse a uno mismo. Estás tan ensimismado de que todo salga bien, las cosas que haces, con la gente que estás que descuidas este pequeño gran detalle.

Vas abriendo los ojos y sientes que luchar por los demás ya no es una inversión muy rentable, sino que a veces es muy arriesgada y conlleva muchos costes (ya va asomando mi mente económica...) Pero en realidad es así. Que por más que te preocupes por la gente, no te va a generar ningún beneficio ya que eso del yo, mí, me, conmigo es el nuevo must have. Que eso de la empatía ya se ve muy poco y si se ve, es un milagro.

Así que, como diría mi abuela, "nadie escarmienta en cabeza ajena" (bendito refranero español que tiene refranes para todas las situaciones. Recordadme que alguna vez escriba algo sobre esto...). Y ya como que la cabeza te lo está vaticinando: pues es tan fácil como pasar y dejar que las cosas sigan su curso, que nada te altere, porque la gente no cambia y menos por otra persona, y en el caso de cambiar, sería por uno mismo, ahí queda eso...

El domingo pasado, durante la misa del Domingo de ramos, al llegar la homilía, yo siempre me emociono cuando llega esta parte porque te deja con ganas de más, y sobretodo, reflexionas. Pues bien, haciendo un resumen, el cura dijo algo así como que todos los años tenemos una oportunidad de cambiar, para los cristianos, la Semana Santa es el momento adecuado y a mí no sé por qué en Semana Santa siempre estoy entre dos aguas. También dijo que amar es el signo inequívoco de sentir que estamos vivos y que hay que amar a pesar de todo. Pero es una afirmación un tanto difícil de cumplir, ya que uno tiene la intención y lo hace, pero eso muchos no lo ven y ahí es cuando llegan las dudas. Y que lo mejor que puedes hacer es centrarte en ti mismo, que la tempestad pasará porque los días lluviosos no duran eternamente.

Son las cosas de dejarse la piel...




jueves, 20 de marzo de 2014

Ambiciones

Toda persona tiene un sueño, mejor me lo pones si tiene varios sueños que cumplir. Muy diferentes dependiendo de la persona. Los míos hasta hace bien poco los veía como inalcanzables como algo irreal.

Los iba apuntando en la famosa lista de propósitos de cada año y me sorprendía porque había conseguido casi todos. Esta orgullosa de mí misma, y así lo reflejaba: poniendo un tick cada 31 de diciembre cuando echaba un vistazo a la lista y me ponía a escribir la nueva lista.

Y como soñar es gratis, nos gusta soñar, y mucho, porque los sueños no acaban nunca. ¿Qué sería la vida sin sueños? Nada.

Este año es una locura. Hay tantas cosas que van a terminar, otras tantas que van a empezar y otras por las que luchar para que continúen... Estoy en un lío bien gordo. Pero me he dado cuenta con el paso del tiempo, que me gustan los cambios, avanzar cada vez más hacia lo que quiero y que hay tantas puertas y tantos caminos por tomar, por no cruzar, que será toda una aventura. 

Este año acabo mi amada vida universitaria, y el horizonte que me viene es amplio no, amplísimo. Este año, aparte de sufrir por la intensidad del último curso, está siendo un año de pensar, de crear, ya no tanto de estudiar de memorieta y soltarlo en el examen, no. Implica algo más, y me gusta. Somos como una esponja a la que estrujan y que quieren que salga espuma, pues igual que las ideas. Ideas de aquí para allá: creatividad. Aplicar todo lo que has dado estos años y que se vea reflejado en tu trabajo.

Aparte de mis estudios, siento que tengo muchas que hacer y eso que ya he hecho bastantes. Soy un culo inquieto, no paro. Muchos amigos me dicen que cómo puedo hacer tantas cosas a la semana y de tan diversa índole. Mi respuesta es simple: "Porque me gusta estar ocupada y hacer un montón de cosas". No tengo límites y cada vez mis sueños y ambiciones son más y más grandes. No quiero dejar de sentir esta fuerza, estas ganas de todo, que me ayuda a levantarme cada día y a conseguir lo que quiero.

Así que no persistas, ponte grandes metas: Asómbrate, no tengas miedo de sentir que no lo vas a conseguir porque eso hará que te impulses con más fuerza para conseguirlo. Renueva tus deseos, sueños y ambiciones. Que ese sentimiento recorra tu cuerpo. Vive intensamente. Si lo sueñas, haz que pase.

"La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante". Paulo Coelho


domingo, 16 de febrero de 2014

Octavo capítulo

Necesitaba escribir esto como el fumador necesita el piti de por la mañana. Tengo mono. Y es un no parar, una adicción.

He de confesaros que tengo un libro secreto con historias bonitas y no tan bonitas de mis experiencias. Un día me negué a continuarlo, a dejarlo guardado en el cajón de la mesilla por si algún día, lo retomaba. Han sido unas cuantas veces las que lo he vuelto a desempolvar, cerrando capítulos, en la que la protagonista aprendía en cada capítulo una valiosa lección pero ese libro es la perdición, es irresistible.

Todos los capítulos eran diferentes entre sí, contaban diferentes historias. Una historia por capítulo. Y el lunes acabé con el octavo, muy a mi pesar, porque me gusta que los capítulos sean largos y que duren pero aunque sea la que escribe el libro, los otros personajes precipitan siempre el final.

Este último ha sido diferente a los demás, no sé explicarlo muy bien, pero a la protagonista le pilló en un buen momento. Ella, que tomaba las decisiones según los hechos y no en las palabras, aunque a veces precipitadamente; esta vez, acabó el capítulo porque ella así lo quiso. Quizás para que la cosa no siguiera a más, para no darse de bruces otra vez aunque era imposible negar lo evidente entre ellos.

No sé cuándo llegará el noveno capítulo, me apetece guardarlo durante una temporada para que repose. Es un corazón cansado. 

Pero aunque sean diferentes historias, se repite la misma temática y es algo que puede resultar aburrido para la protagonista y pesado para mí. Ella quiere acción, salir ilesa de cualquier situación, pero en estos temas las heridas de guerra son constantes.

Mirándolo bien, el nueve siempre ha sido mi número de la suerte. ¿Querrá decir algo? ¿Será el noveno capítulo, el capítulo final del libro?

Algún día encontrarás un corazón a la altura de tu inocencia.



martes, 21 de enero de 2014

Desaparecer

Es la típica canción que tienes en el reproductor y que no paras de escuchar, esa que esperas que salga en modo aleatorio o simplemente la buscas para escucharla miles de veces seguidas.

La canción es un poco triste, sí, pero ya sabéis que yo soy dramática, a veces, sólo a veces. Ya no tanto, que quede claro. Antes no podía dejar de escucharla: ese ritmo, esa letra que definía tanto mi estado emocional en esos momentos... Me prometí a mí misma que cuando dejase de ser ese alma en pena, viandante de la ciudad de Madrid, no volvería a escucharla.

Ahora, que veo todo desde un punto de vista diferente, observando desde la distancia cada movimiento. Cautelosa con mis pasos, pero siempre paso a paso. Sin prisa pero sin pausa, como diría mi padre.

Pues bien, el otro día iba en el tren escuchando música, tenía el modo aleatorio (como siempre), y de repente vi reflejado en la pantalla: Beyoncé - Dissapear. ¡Oh Dios mío, la canción! Intenté mantener la calma y en un fragmento de segundo tomé la decisión: en vez de pasar de canción, subí el volumen de ésta. Totalmente al contrario de lo que prometí, sí. Pero yo misma me sorprendo de esa capacidad que tiene el cerebro de adaptarse a las circunstancias. 

Esa canción, me recordaba a momentos del pasado, a emociones del pasado, a pensamientos del pasado. Yo me reía por dentro, ahora la canción se tornaba de otro color, de otro significado para mí. "Desapareció ese antiguo yo" ese fue mi primer pensamiento nada más subir el volumen, y sigue siéndolo ahora. Porque claro que tenemos canciones para cada momento de nuestra vida (o al menos yo), y que nos traerán buenos y malos recuerdos, pero tranquilos, escuchadlas de nuevo, porque se pueden dar mil interpretaciones diferentes según lo que sientas y pienses en ese momento para así daros cuenta, de lo que pueden cambiar las cosas de un tiempo a otro y si notáis que con el paso del tiempo, todo ha ido a mejor pues, ¿para qué queremos más?



martes, 14 de enero de 2014

Imperceptibles

Después de la tormenta siempre vuelve la calma, o al menos eso dicen. Aunque digo yo que si sale un poquito el sol, no estaría nada mal.
 
Disfrutar de los rayos de sol siempre viene bien, por eso el verano gusta tanto a la gente.
 
Cuando ya no das vueltas y desvarías llegas a la tranquilidad. Una tranquilidad aprendida y anhelada a lo largo de los años, en los que ya no te frustras como antes, mantienes las cosas a raya. Ni te inmutas ante palabras falsas o actos sin sentido. Simplemente, pasas, como la vida misma. A estas alturas de la película ya no puedes hacer un mundo de todo y quejarte por cualquier tontería, ¡Madurez ya! La madurez implica estabilidad y tranquilidad. Creo que si unimos los puntos podéis llegar a la conclusión de que a la tranquilidad se llega cuando eres maduro.
 
A mí me está pasando esto (o eso creo yo). ¿Y cómo lo sabes? Os estaréis preguntando. No sé daros una respuesta certera, pero lo que sé es que aunque haya estabilidad y tranquilidad, tiene que haber ciertos cambios. Sí, puede parecer muy ilógico pero es así.
 
A ese grado de tranquilidad o estabilidad se llega de la forma más inesperada, sin avisar, para que no te enteres y te sorprendas. A través de pequeños instantes, como estos...
 
Ese pequeño instante en el que sientes que todo marcha bien, que tras varias idas y venidas, tras mancharte de barro por caminos sinuosos llegas a ese pequeño oasis del desierto.
 
Ese pequeño instante en el que sabes lo que quieres y no pararás hasta alcanzarlo.
 
Ese pequeño instante en el que todo sale como tu quieres en el momento que tu quieres, sin prisa pero tampoco llegando demasiado tarde.
 
Ese pequeño instante en el que llevas las riendas de tu vida y que todo está bajo control.
 
Ese pequeño instante en el que sabes que estás haciendo lo correcto y la conciencia no te llama a gritos diciendo que hay algo que estás haciendo mal.
 
Ese pequeño instante en el que te arriesgas y no miras atrás.
 
Ese pequeño instante en el que nada ni nadie te detendrá.
 
Ese pequeño instante en el que sientes que haces las cosas que te gustan y no porque te lo diga nadie.
 
Ese pequeño instante de miedo antes de tomar una gran decisión. Ser maduro no significa que no sintamos miedo, al contrario, ¡admitir que tenemos miedo es de personas maduras!
 
 
Pues esos instantes duran poquísimo, tan solo unos segundos, son casi casi imperceptibles, como las estrellas fugaces de una noche de verano. Si ya has sentido alguno de estos instantes, bienvenido, ¡ya eres una persona madura!
 
Ahora, hay que hacer una cosa más, pero pequeña. Extender esos pequeños instantes y que se conviertan en instantes de las 24 horas, de los 365 días, de todos los años de tu vida.





 

martes, 31 de diciembre de 2013

Año 2013: Año de contrastes

El otro día mientras comía en el trabajo, mi jefe me dijo: "Bea, el 2014 va a ser un año genial". Y yo respondí: "¿Y eso cómo lo sabes? ¿Eres ahora Rapel, o qué?". Se rió y simplemente me dijo: "Porque lo sé y punto. Los años que acaban en par son mejores para mí". Yo sonreí y no supe muy bien qué decir. Es cierto que muchas personas miran si el año es par o impar y la mayoría apuesta por los pares. ¿Y yo qué era, de pares o impares? Eso me hizo recordar el 2012 y el 2013 y pensar cuál había sido mejor. Eran incomparables. Cada uno había tenido sus cosas mejores y peores. Me declaraba neutral, como Suiza.
El 2013 pasó como una ráfaga ante mis ojos (y a tiempo real también había pasado rapidísimo) mientras comía del tupper que me había preparado mi madre. Estuve todo el día dándole vueltas, haciendo un balance anticipado. Ahora es el momento de hacerlo y puedo decir sinceramente que aunque haya sido un año impar ha sido un año increíble.

Los 20 han traído en mí un cambio de década, pero sobretodo, madurez. He llevado todas mis emociones al límite, he aprendido, he vivido, he sido y soy feliz. Sin lugar a dudas, he hecho un trabajo interior indescriptible de lo que estoy totalmente orgullosa que hacía bastante falta. Me he conocido a mí misma, sabiendo cuáles son mis virtudes, potenciándolas, y defectos, corrigiéndolos. He conocido mis límites llegando a la conclusión de que soy más fuerte de lo que pensaba.

Ha sido un año increíble, pero raro, de contrastes, como dice el título. La felicidad ha llamado a mi puerta después de tanto tiempo, pero también me he encontrado con la tristeza, el dolor, porque aunque no lo parezca este ha sido un año durísimo. 

He descubierto la independencia, el ser el dueño de tu destino, el sacarte las castañas del fuego como diría mi padre. Esto me lo ha dado mi primera experiencia laboral, donde tienes que hacerte notar, dar lo máximo de ti, hasta casi quedarte sin aliento.

Tanto en el trabajo como en la calle he aprendido a no dejarme pisotear, a hacer oídos sordos a las críticas, porque es la envidia lo que les corroe, pero no me verán caer, porque yo soy más fuerte que todo eso.

He vivido de cerca la muerte de gente que quería. Toda una verdadera lástima. Ver cómo tu corazón se va rompiendo poco a poco al ver a personas que quieres llorar de dolor y tristeza. ¡Qué pena que no puedan ver el año que nos espera aquí en la vida terrenal! Supongo que allí arriba en el firmamento entre estrellas, Él los cuidará. Verán desde arriba cómo aquí no perdemos la esperanza y que siempre nos acordaremos de ellos.

Me he chocado de nuevo con la mentira, la soberbia, el egoísmo, la envidia y las falsas promesas de gente de mi alrededor. Intentando encontrar un por qué, una explicación lógica a todo pero no la encontré quizás porque no entra en mi mente ese tipo de comportamientos. Pero como dice una buena amiga mía, la gente al final acaba volviendo arrepintiéndose de lo que han hecho mal. Yo, espero que sea así.

¡Pero todo no han sido cosas malas! La felicidad llama a tu puerta cuando menos lo esperas como ya he dicho antes, pero siempre después de un gran esfuerzo y esperanza en el futuro. Mis gafas de miope, hacen que vea de otro color las cosas, la vida en general, porque las cosas malas no duran eternamente y sé que lo mejor está por venir.

He vivido más de cerca la amistad. Esa palabra un poco dañada por el paso del tiempo. Por todas esas personas que siguen estando conmigo año tras año, ayudándome, apoyándome, queriendo seguir formando parte de mi vida, por hacerse un hueco en mi corazón a las que estaré siempre agradecida y que a pesar de las dificultades, seguimos estando al pie del cañón. Por todas esas maravillosas personas que he conocido este año y que están siendo proyecto de algo grande. Por todas esas personas que se han separado de mi lado, por unas razones o por otras, ya da igual, aquí libertad... Porque encuentren y disfruten de la palabra felicidad igual o mejor que yo. Que aunque sigamos caminos distintos, una vez estuvieron juntos y lo aprovechamos al máximo, para que quede constancia.

He valorado un poco más a personas de mi entorno que había dejado olvidadas y que ellas seguían luchando por mí sin yo darme cuenta. Me arrepiento de ello y os lo pagaré con creces porque se han convertido en algo muy importante en mi vida.

La fe ha sido el regalo más grande este año. Este año he dado el paso, este año me he confirmado. Este año soy más cristiana con mi fe, mis acciones, mis pecados, mis confesiones, mis oraciones y mi confianza en Ti. Sé que me estás preparando algo grande, yo te recibo y recibo lo que me traigas con mucha fuerza, amor y valor. Gracias por no olvidarte de mí y quererme tal y como soy.

Poco queda más que añadir a este año de idas y venidas, de subidas y bajadas como una montaña rusa. Sólo pido al 2014 algo más de tranquilidad, esperanza, amor y que vaya todo un poquito mejor que el anterior, porque nos lo merecemos, todos.

Creo que me dejo muchas por contar pero he intentado resumir todo lo mejor posible. Iré contando mis nuevas aventuras con nuevas entradas para el 2014 sobre mis viajes, mi familia, mis amigos, mis inquietudes, mis miedos, mis descubrimientos, mi vida, al fin y al cabo.

¡Feliz 2014!


domingo, 29 de diciembre de 2013

Siempre nos quedará París

Puede que el amor se nos agotara aunque yo lo negaba delante tuya una y mil veces. Que esta vez iba a ser diferente, que teníamos que luchar. ¿Luchar por qué? Me decías y por orgullo no te daba la razón porque decías la verdad.

¿Qué nos había pasado? Todas las cosas vividas no parecían haber significado nada para ti. Pero para mí, seguían siendo parte de los pensamientos nada más levantarme, al acostarme, lo que soñaba cada noche retomando cualquiera de nuestras citas. Ahora, me levanto sin un motivo claro, divagando por la calle, sin rumbo fijo, cayendo en la rutina del trabajo, sin poner demasiado entusiasmo a todo lo que hacía. Todo me recordaba a ti, porque hicimos de Madrid nuestro pequeño hogar.

Cada vez que quedábamos impregnábamos nuestros aromas, nuestras risas y nuestros besos por todo Madrid. Habíamos dejado huella y ahora, que no había nada, dolía cada día un poquito más. Ese banco de piedra blanco donde nos sentamos los dos por primera vez frente al lugar donde trabajo, sigue inmaculado, esperando a que otros hagan de las suyas, mientras yo sigo pasando cada día con nostalgia antes de ir a trabajar.

Nuestro restaurante favorito, nuestra calle favorita, nuestro sitio favorito, nuestro parque favorito... Y aunque mis amigas me lo prohíban, yo sigo pasando por el portal de tu casa, esperando, tal vez, que por casualidad, tú bajes a buscarme. Pero no es así.

Mi casa. Escuchar a través del telefonillo tu voz algo distorsionada pero que yo distinguía a la perfección. Cuando te abría la puerta y tu esbozabas una gran sonrisa al verme.

Mi cama, quizás algo pequeña para dos personas pero con sitio suficiente para albergar ese amor que tanto nos profesábamos.

Aparte de nuestra ciudad, queríamos también divulgar nuestro amor por el resto del mundo. París, oh là là!, ¡qué encanto de ciudad! Parecía que sabía que llegábamos para darnos un gran consejo: El amor lo puede todo, pero ese amor hay que utilizarlo bien en beneficio común. Pusimos nuestro amor plasmado en un candado con nuestros nombres en el famoso Pont des Arts donde todos los locos de amor admitían su "enfermedad": estar locos de amor, ese amor que no paraba sino que iba aumentando. Esa llave que tiraste para que el Sena se la tragase...

Recuerdos... La situación va normalizándose y aunque hayamos acabado de la peor forma posible sin poder mirarnos a los ojos, siempre nos quedará París.



viernes, 6 de diciembre de 2013

Remedio natural

Dicen que el tiempo cura las heridas. Y es que tienen toda la razón del mundo. Es el mejor remedio natural para combatir el dolor, el betadine de las heridas no físicas.

Al principio lo verás como una locura, ¿cómo voy a superar yo esto? Todos los días piensas en ello, te acuerdas de aquella persona, aquellas palabras, aquella canción, aquel lugar, aquel momento juntos, aquella fecha... Eres tan masoca que en tu sueños, sigues reviviendo ese momento, queriendo volver al pasado, inventando mil formas de acabar diferentes, siendo espectador pero desde diferentes puntos de vista como en una película, cosas que podrías haberte callado, cosas que podrías haber dicho...

Arreglarte más de lo habitual por si os encontráis de nuevo, ensayando lo que dirías, posando ante el espejo y poniendo tu mejor sonrisa para que vea que eres feliz, incluso más. Pero no cuela, amigo.

Y es que nadie ve que por las noches sigues llorando, haciendo creer a los demás que echas de menos a esa persona. Llorar por pena, por decepción, por dolor y es así cuando chocamos con nuestra humanidad, nuestros anhelos, nuestros deseos; la herida que empieza a abrirse como un volcán en erupción.

Pero de repente, un día, se te pasa esa fecha conjunta, te das cuentas que ya no lo piensas tanto y estás mucho más centrado en tus cosas, que esa canción ahora te evoca un bonito recuerdo, que ya no lo echas de menos. Te das cuenta de que la herida se ha cerrado, que el tiempo ha hecho de las suyas y ha cicatrizado la herida sin saber cómo, por arte de magia. Tocas con cuidado y sientes a través de la yema de tus dedos el relieve de la cicatriz: otra herida de guerra a la que has sobrevivido y que ya no duele.

Un día leí que el primer paso para olvidar es echar de menos. Quizás haya que empezar por ahí, echando de menos...


sábado, 2 de noviembre de 2013

Máquina del tiempo

Hace poco volví a escuchar esta canción llena de positivismo. ¡Qué fácil era todo en aquella época! Creerse dueño del mundo era la leche. La única preocupación era saberte bien bien la ecuación para resolver ecuaciones de segundo grado. Ya con eso, nos creíamos unos genios de las mates. Ya ves tú...

Pero en ese momento no sabíamos lo que se nos venía encima. Con 12 años la ya no tan infancia la creíamos eterna. Recuerdas aquella inocencia con cariño, con tus amigos de toda la vida haciendo las mismas tonterías que tú, queriendo "ser mayor".

Ahora, ocho años después, quieres volver a todo aquello: a no tomar tantas decisiones, a no saber la verdad de muchas cosas, a dejarte llevar... 

Siempre nos quedarán ésta y otras canciones que nos trasladen a momentos felices de nuestra vida.


viernes, 18 de octubre de 2013

Buenos por naturaleza

Yo soy como Rousseau, que dijo que el hombre es bueno por naturaleza. Yo también quiero creerlo. De hecho, lo creo. Es mientras crecemos, cuando alguno puede perder el rumbo y "hacerse malo" porque la vida le ha dado muchos palos, le ha tratado mal y ya decide ir por el camino equivocado (el bueno desde su punto de vista).

Somos buenos, pero el egoísmo, la envida y la codicia hacen que distorsionen cómo vemos las cosas. Arramplar con todo y con todos. Y así no podemos seguir porque hacemos daño.

Es verdad que nadie conoce nuestra historia, los verdaderos motivos de por qué la gente actúa de la forma en que lo hace. Y cuando escuchas sus historias puedes intentar a llegar a entenderlo pero sin llegar a estar del todo de acuerdo con la persona.

¿Y qué culpa tiene el que intenta entrar en tu corazón si has tenido mala suerte en el amor? Ninguna. Deja que entre, poco a poco. Aunque creas que va a invadirte, hay que dejar atrás los miedos y el pasado. Porque abrirse al amor saca lo mejor de ti aunque luego te lleves el golpe del siglo, eso te ayudará a ver lo fuerte que eres y las precauciones que debes tener para las innumerables futuras veces.

"Cada uno recoge lo que siembra". Es una frase que viene muy al caso aquí. Puedo entender que trates mal a la gente porque mucha gente te ha tratado mal. Pero he de deciros que por ahí vamos mal. 

"Trata a los demás como los demás quieres que te traten a ti". Es uno de los mejores consejos que me ha dado mi padre y que intento cumplir a rajatabla.

Da sinceridad, y recogerás confianza. Da paz, y recogerás tranquilidad. Da apoyo y comprensión, y recibirás amistad. Y lo más importante: da amor, y recibirás amor, mucho amor. Y encima, del bueno.





domingo, 13 de octubre de 2013

Un clavo en la puerta

Un joven tenía tan mal carácter que su padre no tuvo más remedio que idear una estrategia para ayudarle. Un día, le regaló una bolsa llena de clavos y le dijo que, cada vez que perdiera la paciencia, tendría que clavar uno de esos clavos tras la puerta.

El primer día, el muchacho clavó más de 30 púas, pero a medida que pasaban las semanas consiguió ir controlando su genio, y como resultado, cada vez tuvo que gastar menos clavos. Y es que era mucho más fácil poner freno a su mal carácter que pasarse el día dando martillazos.

Cuando el joven consiguió tener un control absoluto sobre los brotes de mal genio, su padre puso en marcha la segunda parte de su plan: le pidió que retirase uno de los clavos de la puerta cada día que lograra contener su ira.

Los días iban pasando con tan buena fortuna que el muchacho pudo comunicarle al padre que ya no quedaba ni un solo clavo que arrancar de la maltratada puerta. Y, entonces, el padre le dijo: "Hijo mío, te felicito por el esfuerzo que has hecho, pero mira todos los agujeros que has dejado en la puerta. Piensa que cada vez que pierdas la paciencia o que des muestras de tu mal carácter, dejarás en los demás cicatrices tan difíciles de curar como las que ves aquí".

miércoles, 9 de octubre de 2013

True story

- Eres increíble, tía. No sé por qué tengo tanta suerte.
+ ¡Gracias! Hacía mucho que no me decían esto. Te lo agradezco de verdad.
- ¡Anda tonta! Porque quizá es tan obvio que es así. Que la gente no lo dice.

Conversación real entre una amiga y yo. Porque cuando la amistad supera estos límites, hay que dejarlo plasmado.

Gracias por este año de fuerza, esperanza, comprensión y apoyo mutuo.

Ocho bizcocho.


sábado, 5 de octubre de 2013

Almas desnudas

Dear Miley,
I wasn’t going to write this letter, but today i’ve been dodging phone calls from various newspapers who wished me to remark upon your having said in Rolling Stone your Wrecking Ball video was designed to be similar to the one for Nothing Compares… So this is what I need to say… And it is said in the spirit of motherliness and with love.
I am extremely concerned for you that those around you have led you to believe, or encouraged you in your own belief, that it is in any way ‘cool’ to be naked and licking sledgehammers in your videos. It is in fact the case that you will obscure your talent by allowing yourself to be pimped, whether its the music business or yourself doing the pimping.
Nothing but harm will come in the long run, from allowing yourself to be exploited, and it is absolutely NOT in ANY way an empowerment of yourself or any other young women, for you to send across the message that you are to be valued (even by you) more for your sexual appeal than your obvious talent.
I am happy to hear I am somewhat of a role model for you and I hope that because of that you will pay close attention to what I am telling you.
The music business doesn’t give a shit about you, or any of us. They will prostitute you for all you are worth, and cleverly make you think its what YOU wanted.. and when you end up in rehab as a result of being prostituted, ‘they’ will be sunning themselves on their yachts in Antigua, which they bought by selling your body and you will find yourself very alone.
None of the men oggling you give a shit about you either, do not be fooled. Many’s the woman mistook lust for love. If they want you sexually that doesn’t mean they give a fuck about you. All the more true when you unwittingly give the impression you don’t give much of a fuck about yourself. And when you employ people who give the impression they don’t give much of a fuck about you either. No one who cares about you could support your being pimped.. and that includes you yourself.
Yes, I’m suggesting you don’t care for yourself. That has to change. You ought be protected as a precious young lady by anyone in your employ and anyone around you, including you. This is a dangerous world. We don’t encourage our daughters to walk around naked in it because it makes them pray [sic] for animals and less than animals (a distressing majority of whom work in the music industry and the associated media).
You are worth more than your body or your sexual appeal. The world of showbiz doesn’t see things that way, they like things to be seen the other way, whether they are magazines who want you on their cover, or whatever.. Don’t be under any illusions.. ALL of them want you because they’re making money off your youth and your beauty.. which they could not do except for the fact your youth makes you blind to the evils of show business. If you have an innocent heart you can’t recognise those who do not.
I repeat, you have enough talent that you don’t need to let the music business make a prostitute of you. You shouldn’t let them make a fool of you either. Don’t think for a moment that any of them give a flying fuck about you. They’re there for the money.. we’re there for the music. It has always been that way and it will always be that way. The sooner a young lady gets to know that, the sooner she can be REALLY in control.
You also said in Rolling Stone that your look is based on mine. The look I chose, I chose on purpose at a time when my record company were encouraging me to do what you have done. I felt I would rather be judged on my talent and not my looks. I am happy that I made that choice, not least because I do not find myself on the proverbial rag heap now that I am almost 47 yrs of age.. which unfortunately many female artists who have based their image around their sexuality, end up on when they reach middle age.
Real empowerment of yourself as a woman would be to in future refuse to exploit your body or your sexuality in order for men to make money from you. I needn’t even ask the question.. I’ve been in the business long enough to know that men are making more money than you are from you getting naked. Its really not at all cool. And its sending dangerous signals to other young women. Please in future say no when you are asked to prostitute yourself. Your body is for you and your boyfriend. It isn’t for every spunk-spewing dirtbag on the net, or every greedy record company executive to buy his mistresses diamonds with.
As for the shedding of the Hannah Montana image.. whoever is telling you getting naked is the way to do that does absolutely NOT respect your talent, or you as a young lady. Your records are good enough for you not to need any shedding of Hannah Montana. She’s waaaaaaay gone by now.. Not because you got naked but because you make great records.
Whether we like it or not, us females in the industry are role models and as such we have to be extremely careful what messages we send to other women. The message you keep sending is that its somehow cool to be prostituted.. its so not cool Miley.. its dangerous. Women are to be valued for so much more than their sexuality. we aren’t merely objects of desire. I would be encouraging you to send healthier messages to your peers.. that they and you are worth more than what is currently going on in your career. Kindly fire any motherfucker who hasn’t expressed alarm, because they don’t care about you.

Carta de Sinead O'Connor a Miley Cyrus

No es mi estilo poner cosas en inglés, ni mucho menos cartas pero el otro día encontré esto en el periódico y dije, ¿por qué no? Toda una declaración de que las mujeres tenemos que ser libres y firmes en esta vida, porque sino, te comen. No ser tan ilusas y dejarnos llevar por palabras bonitas. Que el cuerpo de una mujer no lo es todo. Hay que ir más allá, pero eso poca gente lo ve. Poca gente tiene esa mágica capacidad de ver a través de nuestro corazón y ver quienes somos en realidad. Desnudas y no de cuerpo, sino de alma. Pero casi siempre la primera impresión es la que cuenta y muchos estamos equivocados.

Indaga, rasca para conocer el tesoro que andas buscando.