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sábado, 16 de febrero de 2013

Amanecer

Poco a poco la luz del sol me ciega. Abro un ojo y... ¡Ufff! ¡Eso duele! Vuelvo a abrirlos lentamente y ya me voy acostumbrando. Me quedo un rato sentado frente a la ventana. Cierro los ojos y siento cómo los rayos del sol penetran sobre mi piel blanca. Eso es lo mejor de los inviernos en Madrid: puede hacer mucho frío, pero que el sol no falte. 

Giro mi cuerpo desnudo inundado de los rayos del sol y la veo. Ella está perfectamente dormida. En ese momento no hay nada que le altere. Todavía sigo preguntándome cómo puede quedarse dormida con tanta facilidad. El sol no le molesta y parece que sonríe porque los rayos le dan de lleno en la cara.

Me gusta cuando duerme. A decir verdad, me gusta de todas las maneras. Me gusta su pelo castaño claro, sus ojos marrones, su nariz respingona, sus labios, carnosos, ¡qué labios! Tienen un color que no haría falta que se los pintara. Me gustan sus dos lunares alineados en el lado izquierdo de su cintura y su mancha de nacimiento en el lado derecho de su cadera. Me gustan sus piernas kilométricas. Me gusta todo de ella.

Y yo no sé de dónde ha salido ni cómo ocurrió todo, pero ahora es una parte de mí. Siento que la tengo que proteger a toda costa como si fuese una niña pequeña. Y ahora afirmo el dicho de "Cuanto menos lo buscas, lo encuentras". Ella es mi tesoro y yo soy el pirata que andaba por la isla desierta en busca del mayor tesoro jamás encontrado. Y ahora no me lo creo. 

Parece que está escuchando todo lo que sucede en mi mente; ella es muy Bruja Lola para esas cosas. Se gira y gira en la cama, parece no encontrar la postura. Acto seguido, se queda quieta y vuelve a respirar profundamente. Quizás esté soñando en la noche de ayer. La hicimos nuestra, bebiéndonos poco a poco ese  pequeño elixir llamado amor.

Me levanto, me visto y voy directo a la cocina a prepararle el desayuno: tostadas y zumo de naranja recién exprimido, su favorito. Cuando todo está listo, voy hacia la habitación y espero a que ella se despierte. No han hecho falta ni dos minutos para que ella abra sus ojos marrones y me sonría. Esa sonrisa perfecta que me desvela, que me gustaría mantener durante años y que a mí tanto me gusta.



domingo, 13 de enero de 2013

Fuerte como un roble

Había una vez, una familia que se compró una casa fuera de la ciudad. Escuchar sólo el sonido de los grillos por la noche, ver con claridad las estrellas y con suerte, ver una estrella fugaz que surca el cielo oscuro. 

Tenía un jardín pequeño pero suficiente para ellos porque nunca habían tenido uno. Y el hecho de ver crecer todo su esfuerzo y sus frutos era lo único que ansiaban. Decidieron plantar cinco árboles diferentes, uno por cada miembro de la familia. Allí estaban, los cinco, admirando cada uno su precioso y pequeño árbol. Las hijas tenían la misma inquietud: ¿Cuándo verían su árbol en condiciones normales: frondoso, vivo, verde?

La respuesta no llegó demasiado tarde. Al cabo de cinco años aproximadamente, la familia veía poco a poco como cada árbol empezaba a coger fuerza, enraizando y ocupando su lugar en ese pequeño terreno que tanto había trabajado aquella familia.

Uno de los árboles, el roble, que estaba en lo alto del jardín, al final, en un pequeño parterre rodeado de rosales crecía a lo largo pero su tronco no engordaba, las hojas lobuladas que tanto gustaban a su dueña no crecían. Algo le pasaba. ¿Sería el riego? ¿La tierra no era la adecuada para su crecimiento? ¿Le faltarían vitaminas?

Todas estas preguntas se las hizo la madre e intentó por todos los medios encontrar una respuesta. En verdad, era al que más mimaba porque no lo veía bien. Su dueña, la hija mayor, al principio no le dio importancia porque no le gustaba las labores del jardín. "Ya crecerá", decía siempre.

Un día, mirando a través de una de las habitaciones del segundo piso desde donde se podía ver el maravilloso jardín, la hija mayor se dio cuenta de lo que pasaba. Todo encajaba como dos perfectas piezas de puzzle. ¿Y si los árboles fuesen el reflejo exacto del estado anímico de sus dueños? ¿Quería eso decir que algo en ella iba mal? ¿Que por más que le dieran vitaminas, le cambiasen el riego o le dieran mimos iba a recuperarse? ¿Estaría el roble hablándola? 

Bajó corriendo las escaleras, de dos en dos, y salió al jardín. Subió la pequeña cuesta y se acercó hasta su árbol, su roble. Entró al parterre con sumo cuidado de no pisar ningún rosal que a su madre tanto gustaban.

Se acercó al él y acarició su tronco rugoso. Puso la cara muy cerca como para oírle por si el árbol le hablaba. Corrió una brisa por todo su cuerpo y sintió un escalofrío. Subió a su habitación y se tumbó en la cama. Era casi imposible, ¿cómo iba a reflejar su árbol su estado de ánimo? Los cuatro árboles restantes estaban bien o intentaban estarlo y miró a sus dueños y ellos vivían, intentaban estar bien a pesar de las dificultades de cada uno. Pero ella no. Ella no lo estaba intentando, porque no disfrutaba con lo que hacía. No veía ilusión, no vivía, y el árbol se lo estaba haciendo ver. Tenía que hacer algo. ¿Por dónde empezar? Hay tanto que plantearse, tanto que resolver que estaba hecha un lío. "Empezaremos por el principio", dijo una voz en su interior. Tras un silencio, esa voz volvió a intervenir: "Ya sabes el dicho: Eres tan fuerte como un roble. Sólo que aún no lo sabes porque no confías en ti y en tu potencial. Pero lo sabrás, porque tú puedes. ¿Por qué te crees que, justo tú, tienes un roble?".




jueves, 3 de enero de 2013

Complementarios y suplementarios

Complementario: Que sirve para completar o perfeccionar algo.
Suplementario: Que sirve para suplir algo.

Hace no mucho descubrí que la gente confundía estos términos y me da mucha pena. Para los que antes decíamos que las cosas hay que complementarlas, dejarlas al mismo nivel porque necesitan el mismo mimo, el mismo tiempo; ahora, ponemos por encima cosas que deberían estar a la misma altura.

Yo no sé por qué será. Antes estaba toda tan claro y no había problemas; pero, ¿y ese cambio? Nunca llegué a pensar que el egoísmo, el egocentrismo y la conveniencia llegaran a unos límites tan insospechados.

Sus razones tendrán y quiero llegar a comprenderlas, algún día...

Que todas las cosas son importantes, que no hay unas mejores que otras, pero son importantes porque se pueden compatibilizar, es decir, porque se complementan unas con otras. Si no tienes una, ya te falta algo, como el respirar. Todo en esta vida está hecho para que esté en equilibrio. Desgraciadamente, para algunas personas la balanza pesa más de un lado. Veremos cuánto aguanta ese desequilibrio...

Espero que dentro de no mucho podamos distinguir entre lo urgente y lo realmente importante en la vida.


martes, 1 de enero de 2013

Querido 2013

Los días 31 de diciembre y 1 de enero son días de reflexión. El día 31 vienen recuerdos asomando por tu cabeza. Recuerdas todo lo que has hecho en el año: todo lo bueno, todo lo malo, todo lo que hay que mejorar para no caer dos veces en la misma piedra, etc.

Llegan las 9 de la noche y ya se empieza a notar el ambiente de nerviosismo en todas las casas. Cena de ponerse las botas y reventar y llegarte a plantear si te va a caber el modelito de esa noche. 12 menos cuarto de la noche y las mesas están llenas cuencos de uvas (peladas, sin pelar, con pipos y sin pipos). Cinco minutos antes empiezas a mirar a toda tu familia, disfrutando un año más de ellos.

Doce campanadas, doce uvas. ¡Feliz año! Copas de sidra brindando por encima de las mesas y muchas caras sonrientes.

Sentirse el más guapo o la más guapa de la fiesta cuando estás frente al espejo con tu vestido o traje nuevo. La noche es corta, hay que aprovechar. Ahora la amistad es lo más importante y no hay cosa que más reconforte que pasar un pequeño rato del nuevo año con tus mejores amigos.

Acaba la noche y piensas en lo rápido que ha pasado la noche. Vas en el metro o en el autobús con el típico mareo tras unas cuantas copas de más, con un dolor de pies horrible y las ganas con las que vas a coger la cama. Pero dentro de ti, inconscientemente, estás pensando en todo lo bueno que falta por llegar en este año con los tuyos.

Llegar al amanecer y despertarse al atardecer. Resaca, y no hay mejor plan que película, sofá y mantita para pasar este día 1. Al final del día, coges tu diario y pasas hojas hacia atrás buscando el título de: Propósitos 2012. Haces un tic en cada propósito conseguido y te sientes realizado.

Nueva hoja en blanco con el título de "Propósitos 2013". Aquí empieza una nueva historia, un nuevo libro de tu vida. Con ilusión vas rellenando la hoja. Acabas y no la verás hasta que acabe el año, como siempre.

Querido 2013, espero que traigas muchas alegrías para este año y que sea mejor que el 2012 si es que se puede mejorar porque no me puedo quejar de nada de este año. Que todos nuestros deseos se cumplan y que afrontemos los momentos duros con fuerza y vivamos intensamente los buenos momentos, pero siempre, acompañado de los nuestros.


lunes, 31 de diciembre de 2012

Ellos

Dos años compartiendo vidas. Dos años regalando risas. Dos años haciendo viajes que abarcan desde un día a una semana. Dos años descubriéndonos. Dos años dando lo mejor de nosotros. Dos años creando algo fuerte. Dos años siendo AMIGOS. Dos años descubriendo la amistad. Dos años dándonos vida...

Pero todo no es tan bonito como lo pintan... A pesar de las dificultades, seguimos al pie del cañón: superando los obstáculos que encontramos.

Aquí empezó todo...


Y siguió...




Y siguió...




Y aquí estamos ahora...



Son lo primero que veo por la mañana nada más despertarme cuando veo mi mural de fotos en frente de mi cama y son lo último en lo que pienso antes de acostarme.

Ellos son los elegidos, los que he elegido para que me acompañen en mi camino.

Es un sentimiento demasiado grande, y que te llena tanto que es imposible describirlo...




Dedicado a ellos, a ellos que tanto apuestan por mí. ¡Muchísimas gracias!



Por otro año más juntos: GOLVATINI :)

sábado, 15 de diciembre de 2012

Predestinados

'Los encuentros más importantes ya han sido planeados por las almas antes incluso de que los cuerpos se hayan visto. Generalmente estos encuentros suceden cuando llegamos a un límite, cuando necesitamos morir y renacer emocionalmente. Los encuentros nos esperan pero la mayoría de las veces evitamos que sucedan. Sin embargo, si estamos desesperados, si ya no tenemos nada que perder, o si estamos entusiasmados con la vida, entonces lo desconocido se manifiesta, y nuestro universo cambia de rumbo'.

PAULO COELHO, Once minutos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Infinito

Ella es mi origen por partida doble y más adelante explicaré el por qué.

A ver cómo empiezo... Voy a comenzar como el típico cuento... Todo comenzó una mañana de recreo hace 4 o 5 años: tener amigas en común nos hizo conocidas. La primera vez que hablé con ella me pareció una buena chica y siempre se reía. El destino o como lo queráis llamar nos juntó en clase al año siguiente: Ella estaba sentada justo detrás mía y ahí empezó todo. Me gustaba cuando me daba con el dedo índice en la espalda para que me girase y hablásemos a pesar de que nos ganásemos un toque de atención del profesor. Cada vez era más la afinidad y ya sin que ella me dijese nada, yo me giraba y le contaba cualquier cosa que se me viniese a la mente.

Ella fue la intermediaria entre sus amigas y yo, y en verdad eran muy parecidas y muy agradables. Poco a poco nos hicimos amigas de clase, que no íntimas. Para eso, tuvimos que esperar hasta el año siguiente en el que fue el año de los cambios: futuro profesional. Creo que fue uno de los momentos más importantes en nuestras vidas porque justo cuando todo empezaba a ir bien, teníamos que separarnos y ya no veríamos nuestras caras de sueño o los nervios antes de un examen. Fue una etapa muy fugaz.

El primer año de carrera, fue un año importantísimo y aprendimos que a pesar de todo, si luchábamos por lo que queríamos, todo iba salir bien. Y así fue, seguíamos juntas y con más fuerza que nunca.

Ella se convirtió en mi confidente, porque te daba esa serenidad y comprensión que yo llevaba pidiendo desde hace mucho. No había día que no la llamase por teléfono o hablásemos por el ya tan olvidado messenger.

Como parte de la vida, el amor llegó a su vida y ahí de nuevo, ella fue el puente y el segundo origen. Personas que no nos conocíamos de nada nos juntamos a raíz del amor de dos personas muy importantes en mi vida. Formamos una segunda familia.

No he conocido persona más romántica en mi vida y en verdad ella siempre ansiaba un cuento de hadas. Y lo consiguió y sigue manteniendo a su príncipe y Romeo particular.

El verano gusta a todos y yo tuve la grandiosa oportunidad de pasar con ella y otras amigas una semana de desconexión en playas del sur. Fue nuestra primera vez y en verdad, no podía haber imaginado que fuese tan especial e increíble. Los viajes unen, pero no sabéis cuánto.

Empezamos el siguiente año con más ilusión que nunca, con las pilas cargadas. Aunque durante unos meses, el dicho que resume esos meses es: "Quién bien te quiere, te hará llorar". Y en efecto, no puedo estar más de acuerdo con este refrán. El hilo se tensaba, se tensaba y se tensaba y yo incluso llegué a pensar que se rompía dejando atrás tantos buenos recuerdos.

Pero en verdad, la amistad es eso: superar esa tensión, y nosotras lo hicimos. Aunque hemos tenido algún que otro malentendido porque ambas somos muy cabezotas, ahora mismo ambas respiramos calma, sinceridad y confianza.

No la pido nada más, porque ella me da todo cuando está conmigo sin nada a cambio y eso me encanta y me llena con creces.

Adoro el momento en que nos conocimos y empezamos a hablar, adoro nuestros días de estrés, adoro nuestras risas, nuestros lloros, nuestras reconciliaciones, nuestros viajes, nuestras fiestas, escucharnos la una a la otra aunque ella sea más psicóloga que yo, nuestras conversaciones telefónicas que se alargan y se alargan, nuestros paseos por el centro de Madrid, nuestros viajes en autobús o tren, nuestra sinceridad, nuestra confianza, nuestras pelis ñoñas con palomitas incluidas, nuestras quedadas, el día en que descubrimos el símbolo del infinito en matemáticas y desde ese momento, tenemos nuestro infinito particular. Y así podría seguir infinitamente... ¡Pues si que dan de sí casi 3 años siendo verdaderas amigas!

Te doy gracias por haber sido la persona que originó todo. Por ser mi origen, mi motor y hacer que mi vida diese un giro de 360º. Por creer en mí y ayudarme a levantarme. No sólo eres mi origen, sino que además sé que serás mi final, caminando juntas por esta infinita amistad.

Te quiero M.


"Yo te quiero con limón y sal, yo te quiero tal y como estás, no hace falta cambiarte nada".


viernes, 9 de noviembre de 2012

Favoritos

Todos tenemos a esa persona por la que somos más débiles, nuestro ojito derecho, aquella que cuando alguien nos pregunta, rápidamente, su nombre sale solo; esa por la cual daríamos lo que fuera, esa persona que si está mal, tú también; esa por la cual cojeamos... Y quien diga lo contrario por el puro placer de complacer a los demás (valga la redundancia), miente.

Las preferencias existían, existen y existirán siempre. Claros ejemplos los tenemos en nuestro día a día: una madre por su hijo, un novio por su novia, unos recién casados, una anciana por su animal de compañía, un adolescente por su mejor amigo/a, etcétera.

También existen las personas adecuadas para momentos determinados: las que son idóneas para salir de fiesta, las que son idóneas para quedarse una tarde en casa viendo una película, las que son idóneas para hacer alguna que otra locura, las que son idóneas para ir de compras, las que son idóneas para que te escuchen en momentos malos, las que son idóneas para hacer viajes, las que son idóneas para hacer deporte, las que son idóneas para levantarte el ánimo, las que son idóneas para sacarte una sonrisa, las que son idóneas para limpiar las lágrimas de tu rostro, las que son idóneas para aguantar tus tonterías, las que son idóneas para compartir piso... Y podría seguir, haciendo una lista interminable.

Sí, eso de ser el preferido de alguien está muy pero que muy bien. Lo malo viene cuando no eres el ojito derecho de nadie y sabes que no eres la primera persona en quien alguien pensaría. Vamos, que eres el último mono.

Ya ves, es cuestión de preferencias.




viernes, 2 de noviembre de 2012

Bebe rubia la cerveza pa' acordarse de su pelo

"Me da vértigo el punto muerto, y la marcha atrás. Vivir en los atascos... Los frenos automáticos y el olor a gasoil. Me angustia el cruce de miradas, la doble dirección de las palabras y el obsceno guiñar de los semáforos. Me arruinan las prisas, y las faltas de estilo, el paso obligatorio, las tardes de domingo y hasta la línea recta. Me enervan los que no tienen dudas y aquellos que se aferran a sus ideales son los de cualquiera. Me cansa tanto tráfico y tanto sin sentido. Parado frente al mar mientras el mundo gira..."


Era obligado ya hacer una mención a mi grupo de rock español favorito.

sábado, 27 de octubre de 2012

Verso acabado. Punto.

"Hay una verdad universal que todos debemos afrontar, queramos o no. Al final, todo se acaba. Por mucho que deseara que llegase este día, nunca me han gustado los finales: el último día de verano, el último capítulo de un buen libro, separarte de una buena amiga... Pero, los finales son inevitables: llega el otoño, cierras el libro, dices adiós... Hoy nos despedimos de todo lo que nos era familiar, todo lo que nos resultaba cómodo... Pasamos página [...]".

CASTLE


jueves, 18 de octubre de 2012

Deseos de la tierra al cielo

Muchos lo hemos hecho desde que eramos pequeños. No sé quién nos lo enseñaría pero aunque parezca algo absurdo, yo siempre he mantenido la esperanza.

Estoy hablando de cuando encuentras un diente de león. Lo arrancas con sumo cuidado para que no se desprendan sus pequeñas partes plumadas. A continuación, cierras los ojos y pides un deseo. Soplas muy muy fuerte y esperas que ese pequeño deseo se cumpla algún día.

En mi caso, cuando soplaba me quedaba mirando a dónde iban todas esas pequeñas partes que volaban. Unos recorrían el suelo, y otros los tenías a la altura de tus ojos. Pero los que a mí más me gustaban eran aquellos que no podía alcanzar con las manos. Esperaba a que subiesen a una altura considerable y se los llevase donde el viento quisiera. Desde que hacía eso, en mi mente aparecía una imagen muy graciosa y a la vez muy tierna: Esas pequeñas partes, subían al cielo, y ahí, se encontraban con Dios, donde Él podía leer a través de ellos el deseo que habías pedido.

Aún lo sigo pensando. Porque en cualquier momento de tu vida Dios te sorprende y sabe cuales son tus deseos, y quizás, solo quizás alguno de los innumerables deseos pedidos de innumerables dientes de león puede hacerse realidad.





viernes, 12 de octubre de 2012

Dentro de ti

Ahora ya comprendes todo. Todas las preguntas que te has hecho en la vida y que no tenían respuesta parece que poco a poco van siendo contestadas. Echas la culpa a la gente, al mundo por no obtener respuesta. Te frustras y te vas consumiendo lentamente...

Pero en realidad, la respuesta a todas tus preguntas eres tú. El problema eres tú.




jueves, 11 de octubre de 2012

Llegará el día

Llegará el día en el que todas las lágrimas derramadas serán sustituidas por una sonrisa.
Llegará el día en el que resurgirás de tus cenizas.
Llegará el día en el que los recuerdos no dolerán.
Llegará el día en el que todas las palabras hirientes, malos gestos, pasotismos, enfados y pérdidas no importarán.
Llegará el día en el que tendrás un corazón recompuesto, que no es lo mismo que nuevo. Tendrá sus cicatrices como todos, pero eso lo hará más fuerte y hermoso.
Llegará el día en que no sentiremos vergüenza.
Llegará el día en el que no tengamos miedo y estemos abiertos a todo.
Llegará el día en el que nos sintamos orgullosos cuando echemos la vista atrás.

Y cuando ese día llegue, estaremos en nuestro propio velero navegando por aguas tranquilas. Seremos libres y felices... Y es entonces, cuando nos habremos dado cuenta de que hemos vivido.







miércoles, 26 de septiembre de 2012

Su vida es una obra de teatro sin final

Es la persona más loca que conozco. Pero lo creáis o no, dentro de su locura existe una cordura constante.

Con su presencia llena de optimismo a todo el que la rodea. Ella te saca una sonrisa en tu peor momento y te hace sentir la mejor persona del mundo. Yo, soy mejor persona gracias a su amistad. Ya sé a quien acudir cuando todo no vaya del todo bien y me diga cuatro tonterías para sentirme bien.

Y es que a ella nunca la verás llorar aunque esté mal. Cada día me sorprende más porque la ves, ahí, sonriente como la que más y por dentro puede que tenga todo hecho pedazos.

La conocí hace 5 años (y se dice pronto) pero llegó a ser una parte de mí hace casi ya 3 años. Ella me da locura que yo necesito y que me falta. Es incansable.

Echando la vista atrás recuerdo todos nuestros momentos y voy a enumerar no todos, pero sí los que nos han marcado más: nuestros gritos y saltos por el barrio sin mirar atrás tras saber que habíamos aprobado todo y que estábamos preparadas para hacer Selectividad y la gente mirándonos, fiestas, Nochevieja, nuestras primeras vacaciones disfrutando poquito a poco del sur, confesiones, terapias, nuestra declaración de amor en Roma, nuestras risas, nuestras vacaciones de desfase, nuestros momentos TOP 10 y muchas cosas más que seguramente me dejo en el tintero...

En el amor, tiene ya sus pinitos hechos como en el teatro. No se cansa, así que no parará de buscar hasta encontrar a su Romeo aunque ella es un espíritu libre que saca lo mejor de sí misma para vivir el día a día. La frase de Carpe diem recorre sus venas. Es su carta de presentación.

Y por último, como es polifacética, subir a un escenario es su hobby, o su pasión mejor dicho. Ella se transforma y se mete en el papel para que creamos en su personaje, pero sobretodo en ella. Quiere ser la Audrey Hepburn del siglo XXI y no anda muy lejos. Yo creo en ella y sé que lo conseguirá.

Se desvive por los suyos, y eso es lo que más me gusta de ella.

Hueles a libertad nena y eso te llevará a lo más alto.

Te quiero S.





domingo, 16 de septiembre de 2012

Pulseras que hablan de mí

Todas tienen una historia. Da igual que unas hayan costado más (monetariamente hablando)... El caso es que son especiales. Unas las he comprado porque me gustaban, otras las he hecho yo misma, otras las he traído de un viaje especial, otras me las han regalado familiares, otras por mi cumpleaños y otras me las han traído porque en algún viaje una/s persona/s se han acordado de mí... 

Me gusta mirarme las muñecas llenas de pulseras y acordarme de cada momento en el que me dieron ese regalo; acordarme de ese viaje especial o de ese cumpleaños porque así, siento que vivo y que estoy presente en muchas vidas.



martes, 11 de septiembre de 2012

Y, ¿qué es eso del amor?


“El amor es confianza, responsabilidad, sopesar tus opciones y sentimientos, vivir el resto de tu vida en consonancia con ellos y sobre todo, no hacer daño a la persona amada. ¿Es eso el amor? Multiplícalo por infinito, llévalo hasta el fin de la eternidad y apenas tendrás un atisbo de lo que hablo”.

¿Conoces a Joe Black?


domingo, 9 de septiembre de 2012

El genio de la lámpara


Todos hemos visto la película Disney de Aladdín de pequeños, o con nuestros hijos o nietos. En el caso de que no, os invito a que la veáis.

Pues bien, yo me quedé maravillada con la película y con todas de la compañía Disney. Eso de frotar una lámpara y que saliese un genio y te concediera tres deseos era algo mágico. Muchas veces pensé si eso pasaría igual en la vida real (inocente de mí). Precisamente, en mi casa tengo una lámpara de uno de tantos viajes de mi madre por el mundo (no sé si fue hecho a posta no) y que encontré de casualidad en un estante.
 
Frotaba la lámpara como hacía el protagonista y me imaginaba que salía un genio y me concedía tres deseos a los cuales yo siempre pedía los mismos (muchos juguetes, chucherías y tener mucho amigos).

Con el tiempo los deseos fueron cambiando según yo crecía y muchos de esos deseos eran materialistas. Hasta hace bien poco yo seguí pidiendo deseos a mi genio particular pero más profundos y quizás un poco más realistas (o quizás no).

Dejé de creer en el genio de la lámpara mágica ya que muchos deseos no se cumplían y por supuesto, por mi madurez.

Pero aunque sea una película Disney tiene una moraleja también para los adultos. Y es que, muchas veces los sueños se pueden hacer realidad. Yo quiero creer en ello.

En la película se manifiesta a través de un genio que habita en una lámpara que sólo aparece cuando frotas la lámpara. Aquí en el mundo real, al destino le corresponde esta parte aunque el esfuerzo, el empeño y la paciencia juegan también un papel muy importante.


sábado, 8 de septiembre de 2012

Estrella fugaz


“Los amores de verano terminan por cualquier tipo de razones. Pero al fin y al cabo todos tienen algo en común. Son estrellas fugaces: un espectacular momento de luz celestial, una efímera luz de la eternidad, y en un instante, se van”.

El diario de Noa


viernes, 7 de septiembre de 2012

La reina de la fiesta

Viernes por la noche. Tras la dura semana por la que había pasado, esta noche era la ocasión perfecta para desconectar, sobre todo con sus mejores amigas. No cenó ligero como solía hacer todas las noches, esta vez su estómago debía aguantar el ron de aquella noche. Se dispuso a arreglarse: se lavó los dientes y se puso las lentillas. Ahora era el momento de elegir el vestido… No es que tuviese muchos, pero era muy indecisa siempre para esas cosas. ¡Qué indecisión madre mía! No sabía si repetir modelito. Pasaba una y otra vez los vestidos por el armario. Había uno que no se había puesto todavía porque no encontraba la ocasión perfecta. ¿Y si fuese esa noche? Y se dijo a sí misma: “¿Por qué no?”.

Era azul (su color fetiche) y muy atrevido, con la espalda al aire. Fue a maquillarse con alegría y sintiéndose la mejor de todas. Se puso su colonia favorita: esa que cada vez que olía le traía buenos recuerdos de fiestas pasadas. Salió disparada porque iba pillada de tiempo y viajó por la noche madrileña hasta el punto de encuentro. El ambiente era ideal: risas, vasos con hielos, alcohol, amistad, tonterías, alguna que otra calada a un cigarro y sobre todo, unas ganas de bailar tremendas.

Entraron a la discoteca con ganas de comerse la pista de baile. En círculo, y dejándose llevar por la música cantaban a grito pelado inventándose parte de las canciones. Ella lo estaba pasando como nunca y se acercó a la barra a pedir otra copa aunque el alcohol ya empezaba a hacer efecto.

Con la copa en el aire y sintiendo la música, se abría paso entre la multitud. Ojos indiscretos la miraban pero a ella le daba igual. Era una noche dedicada enteramente para ella. La libertad llamaba a su cuerpo, su mente y su corazón.


jueves, 6 de septiembre de 2012

Ciudad Eterna

Nada más llegar sientes una bofetada de libertad. Si ya en tu ciudad te sientes pequeña, allí la insignificancia se apodera de tu cuerpo. Hay tanta diversidad y tanto donde elegir, que te pierdes tanto ahí como por sus interminables calles adoquinadas.

Te faltan ojos para captar tanta belleza e inmensidad. Sentirse extranjero es una de las mejores sensaciones del mundo: la cara de atónito y ese tic no tan nervioso del dedo índice disparando con tu cámara para inmortalizar cada instante que quedará para la eternidad.

Prometimos volver con la moneda que tiramos hacia atrás en la famosa Fontana di Trevi en la que todo el mundo tira una moneda con la esperanza de que su deseo tarde o temprano se haga realidad.

Daría lo que fuera por volver allí para empaparme de tantos siglos de historia. Y es que, todos los caminos llevan a Roma.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cosmos

Ante la inmensidad nos sorprendemos. No nos damos cuenta de que somos muy pequeños, infinitamente pequeños comparados con el universo, con aquello tan lejano y tan bello. Nuestros problemas, a los que nosotros consideramos tan grandes y enormes son insignificantes comparados con otros muchos que se sufre en este mundo, póngase de ejemplo la pobreza y el hambre.

Estamos dentro de un todo. Somos como células en un laboratorio en el que nos ponen a prueba para ver cómo reaccionamos ante el cambio. Somos como una marioneta en una obra de teatro. Pero, ¿y quién es el científico? ¿Quién es el que mueve los hilos para que una marioneta mueva un brazo o una pierna?

Difícil pregunta diréis y ¡cuántas interpretaciones puede haber! Muchos pueden decir que es el destino, otros que es la suerte y otros, mucho más egoístas dicen que ellos son dueños de su futuro. En sí, todos tienen parte de razón y no se la quito a nadie y respeto todas y cada una de las propuestas.

Yo, sin embargo, me aventuro y pienso que los hilos de mi vida en particular los mueve Dios, mi Dios. Él, que me guía y está siempre conmigo ante cualquier dificultad. Es cierto que no es fácil seguirle y muchas veces puedes desistir ante tantas injusticias que acontecen en el día y día y dices ‘¿Dónde estás?’ ‘¿Por qué no haces nada?’ Puede que a esto no tenga respuesta pero lo que sí os puedo decir es que pone muchas piedras en el camino para que puedas levantarte y no volver a repetir los mismos errores de nuevo. Te ayuda indirectamente a crecer y a vivir.

No debemos esconder nuestros problemas, sin ellos no seríamos lo que somos ahora ni formaríamos lo que formamos: el infinito. Ese infinito que no acaba nunca, que es eterno, como Él.



martes, 4 de septiembre de 2012

The only way

¿Y si lo que todo el mundo me dice que no me conviene es realmente el verdadero camino? ¿Y si fuese el paso definitivo para cambiar? Quizás esté equivocada y en realidad tendría que hacer más caso a mi círculo próximo. Pero lo mío es la cabezonería y a lo mejor no estoy equivocada. Romper las reglas sería una gran experiencia.


lunes, 3 de septiembre de 2012

El cuento de las dos vasijas

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a ambos extremos de un palo. Una de ellas era nueva y reluciente, mientras que la otra era muy vieja. La vasija nueva era feliz porque hacía bien su trabajo. Su compañera, consciente de su situación, se sentía triste porque el agua se le escapaba a través de las grietas.

Al cabo de un tiempo, la tinaja ajada por los años se sinceró con el aguador: Estoy avergonzada porque, por mi culpa, sólo puedes entregar a tu amo la mitad de mi carga. El cargador de agua la miró compasivo y le pidió un favor. Cuando regresemos a la casa del señor, quiero que te fijes en las hermosas flores que crecen en el camino.

Así lo hizo y, en efecto, eran muchas las flores que crecían junto al sendero. Al llegar a su destino, el cargador le preguntó: ¿Te has dado cuenta de que sólo hay flores en el lado del camino por donde tú pasas?. Hace unos años –prosiguió el aguador- sembré semillas de todas esas preciosas plantas que has visto con las flores que tú riegas cada día, hago ofrendas a mi Dios. Si no fueses así como eres no podría venerar a mi Dios con flores tan bellas como las que recojo gracias a ti.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Yo, mí, me, conmigo

A veces la soledad no es tan mala como muchos la pintan. En mi vida he tenido muchos más momentos de soledad que de compañía. Puedo decir que no han sido los mejores momentos pero me han ayudado a reflexionar, a recapacitar, a tomar decisiones importantes que han cambiado mi vida, a desestresarme, a intentar poner en orden mis sentimientos, mis subidas y mis bajadas.

Todo esto prefiero hacerlo antes de dormir cuando he terminado de rezar y pensar en el día que ha acabado. Por mi mente chocan e interactúan millones de recuerdos; unos más tristes y otros más alegres y divertidos. Pienso en el futuro que me depara y me taladro la cabeza para saber si he hecho bien con las decisiones que he tomado y tomo en mi vida. Hay pensamientos que se quedan en la cabeza y que no saldrán nunca de la cabeza quizás por miedo o pudor o por el simple hecho de guardar algo de mi intimidad. Algo que es mío y de nadie más.

Los momentos amargos los comparto con mi almohada. Porque sabe escuchar y es ya casi mi segunda cabeza, mi pensadero, mi baúl de recuerdos, por no decir que ya lo es.

Aprendes a escucharte, a darte cuenta de tus debilidades, de tus fallos, de tus limitaciones y excesos pero también de tus grandes logros e ideas. Hasta que no aprendas a descubrirte como persona no descubrirás la belleza que esconde la vida. Recuerda que siempre te tendrás a ti mismo y que muchas veces no necesitas a nadie para descubrirte. Cuando lo hagas, ya estarás listo para compartir tu experiencia con los demás. Sigue la filosofía de “yo, mí, me, conmigo” porque si no lo haces tú, nadie lo hará por ti.



lunes, 27 de agosto de 2012

¡Pierde la cabeza!

"El amor es pasión, obsesión, no poder vivir sin alguien. ¡Pierde la cabeza! Encuentra a alguien a quien amar como loca y que te ame de igual manera. ¿Cómo encontrarlo? Pues… olvida el intelecto y escucha al corazón. Porque lo cierto es que vivir sin eso no tiene sentido alguno. Llegar a viejo sin haberse enamorado de verdad… en fin, es como no haber vivido. Tienes que intentarlo, porque si no lo intentas, no habrás vivido".

¿Conoces a Joe Black?



domingo, 26 de agosto de 2012

¿Y cuánto de bueno hay en lo malo?

Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.

PROVERBIO HINDÚ

Kilómetro cero

Tarde soporífera en Madrid. Siete y cuarto de la tarde. Ella estaba allí esperando en la cúpula de Sol. Como siempre ella llegaba antes de la hora prevista, no le gustaba hacer esperar a los demás. Inquieta, miraba a los lados por si él había llegado antes de lo previsto: estaba abarrotado de gente. Gente de todos los tipos: activistas reivindicando por sus derechos, el típico grupo de chicas haciéndose fotos, gente saliendo de la cúpula construida no hace mucho, parejas que se reencuentran…

Frente a ella estaba el autocar de donación de sangre: aún tiene escalofríos recordando la primera vez que donó sangre a pesar de su miedo a las agujas y su mareo al ver la sangre. Detrás de éste, estaba el famoso edificio con el famoso cartel del “Tío Pepe” que no sabía muy bien por qué razón lo habían quitado, ¡es todo un símbolo aquí en Madrid! Sin él, Madrid perdía toda su esencia e imagen.

Las gafas de sol la protegían de los rayos de sol y a la vez de la mirada de cualquier desconocido en aquel centro neurálgico.

Miraba el reloj casi a cada minuto y parecía que la manecilla del reloj no corría. Siete y media. Hora fijada por los dos. Llegó puntual a su cita y se saludaron con dos besos en la mejilla. Ella, sin ningún motivo no se quitó las gafas (por vergüenza más bien) no hacía nada más que mirar al suelo. Cuando se decidieron a ver qué hacían ella respondía con su típica indecisión e indeterminación: “Me da igual”. Ella se daba cuenta de su sosería, tendría que cambiarlo con el tiempo. Querían moverse y eso hicieron. Se dirigían hacia Ópera. En ese tramo empezaron a hablar de lo típico y alguna risa que otra soltaron. Se sentaron en uno de esos bancos en aquella placita y no podían parar de hablar. Ella era muy parlanchina y quería saber más y que él se enterase de todo. Pusieron rumbo hacia Callao y la impresionante calle Gran Vía con tantos años de historia. Le hubiera gustado estar en su inauguración a finales de los años 20 y por qué no, haber visto al distinguido Alfonso XIII dando el visto bueno. Ahora todo era modernidad y movimiento. A decir verdad, era su calle favorita y disfrutaba como una niña pequeña señalando cada rincón demostrándole que conocía a la perfección aquella calle.

Enamorada de su calle con sus tiendas y su ambiente bajaron de nuevo hacia Sol por la calle Montera más conocida por “la calle de las putas” (perdón por la expresión) donde se podía ver a cualquier hora a mujeres ofreciendo sus servicios para ganarse el pan de cada día y poder mantener a su familia.

Inconscientemente, se aferró a su mano por miedo. Él la miro y sonrió. La llevó a un chill out ahora tan de moda por una de las callejuelas de Madrid. Los atendieron enseguida, y les guiaron al segundo piso, más íntimo. Allí en un ambiente más oscuro había muchas parejas como ellos, temerosos ante la mirada de cualquiera. Se sentaron en esos sillones de cuero tan cómodos y se dispusieron a elegir. Al camarero le pidieron una cachimba sabor sandía. Habían probado muchos sabores ya, pero ese era uno de los que todavía no habían probado. Aquí ya no hablaron tanto y dejaron paso a lo demás. Humo, besos y caricias fue lo que siguió en la hora siguiente. Al terminar, dejaron una pequeña propina. Ya había anochecido y él puso el brazo por encima de sus hombros y ahí tuvieron que decidir: podían tomar un helado o cualquier exquisitez en ‘La Mallorquina’ famosa por sus napolitanas y que ella recordaba con tanto cariño cuando en Navidad se iba con su padre toda una mañana a la Casa del Libro a buscar “libros para papá” (en realidad eran libros que su padre necesitaba para el trabajo) y que luego tenían la recompensa de comerse una napolitana de chocolate tras patearse todo el centro.

Era verano y un helado reconfortaría de manera excelente ese calor que todavía hacía. Ella pidió su favorito: avellana. Y él, chocolate puro, sin nada más. Se sentaron fuera a disfrutar de la pequeña brisa que corría y a saborear su cremoso helado.

Llegó el momento de la despedida. La tarde se había pasado volando y no querían despedirse. El beso fue largo, mágico, con sabor a impaciencia, sabor a timidez, sabor a interés, sabor a sandía, sabor a avellana, y por supuesto, sabor a chocolate. A sus pies, estaba la famosa placa donde comenzaba todo, desde donde se empezaba a contar, desde donde las carreteras se guiaban para ir a cualquier lugar de España: KILÓMETRO 0. Metafórico, ¿verdad? ¿Sería para ellos también el comienzo de algo? ¿El kilómetro cero de su futura carretera?


jueves, 2 de agosto de 2012

La simpleza más simple

Que me hierve la sangre con estos temas. Un fuego recorre y sube por mi garganta esperando a salir por la boca pero que muchas veces se contiene. De hoy no pasa.

Hago un llamamiento a los hombres simples.
Hago un llamamiento a los hombres que dicen que las mujeres somos complicadas.
Hago un llamamiento a sus cambios de humor.
Hago un llamamiento a su bipolaridad.
Hago un llamamiento a sus decisiones espontáneas y sin sentido.
Hago un llamamiento a su poca capacidad de entendimiento.
Hago un llamamiento a su poco tacto.
Hago un llamamiento a sus "hoy te quiero, mañana no".
Hago un llamamiento a su simpleza no tan simple que yo nunca entenderé.
Hago un llamamiento a sus "hoy te escribo, mañana no me acuerdo de ti".
Hago un llamamiento a sus punto y final que ellos ponen sin consultar con nadie.
Hago un llamamiento a la importancia que le dan solamente al físico de una mujer.
Hago un llamamiento a sus sentimientos. Ah! no, que no tienen.
Hago un llamamiento a su corazón si es que todavía lo conservan.
Hago un llamamiento a su forma de embelesarnos y hacernos sentir como una reina.
Hago un llamamiento a su forma de rompernos el corazón.
Hago un llamamiento a su forma de no sentirse culpables.
Hago un llamamiento a su desinterés repentino.
Hago un llamamiento a su inmadurez.
Hago un llamamiento a su forma de salir airosos de cualquier situación amorosa.
Hago un llamamiento a su interés de un día por una y otro día por otra.
Hago un llamamiento a su patética forma de demostrar a sus amigos que pueden llevarse a cualquier mujer (como si estuviésemos en la selva).
Hago un llamamiento a su torpeza.
Hago un llamamiento a su forma de tratarnos como objetos.




Ahí dejo caer algunas lindezas de todo hombre y que a muchos os identifican aunque digáis que no. Tengo la esperanza de que hay una pequeña e ínfima parte de los hombres que no son así y espero que no se escondan y muestren que de verdad saben tratar a una mujer.

No digo que todos seáis iguales, ni mucho menos; pero la gran mayoría lo demuestra. Mi perdón más sincero a aquellos que no tienen culpa de nada.

lunes, 30 de julio de 2012

Deep

Pero es que hay veces en la vida que hay que meterse donde cubre. La vida es como el mar, tienes que ahogarte para sentir su intensidad. 

domingo, 29 de julio de 2012

Esperando lo inesperado

Soy muy meticulosa y cuadriculada con todo. O blanco o negro, no hay término medio y eso casi siempre al final me acaba afectando. Me preocupa mucho mi futuro y muchos estaréis pensando: "Pues como a todos, ¿no?". Y la verdad es que sí. Encima ahora nos pintan un futuro muy negro y a mí me da miedo, mucho miedo.

Yo que todo lo tengo meticulosamente calculado y me asusta el futuro... Es uno de los muchos miedos de cualquier joven. Pero es que hay tantas indeterminaciones en mi vida y el futuro no lo veo. Pero estoy muy equivocada y quiero cambiar esta manía con el tiempo. Porque cuanto más esperes una cosa, planees algo para que salga de cierta manera y forma; el destino juega contigo y le da a todo la vuelta y lo que una vez pensaste que era así, ahora es "asao".

Por eso, os advierto, me advierto a mí misma no esperar al futuro, porque el futuro no avisa, porque quiere sorprenderte. Se ha aliado con la vida para jugar contigo, para ver cómo reaccionas, cómo te defiendes ante la adversidad y la felicidad que te ofrecen. Nunca lo esperes porque las mejores cosas ocurren, cuando menos te lo esperas. 

sábado, 28 de julio de 2012

Un poquito de mí

Ante todo, quiero dedicar un pequeño espacio de este pequeño blog que está hecho con mucho amor, con mucha ilusión, con muchos temores, con muchas llantinas a una parte de mí. Algunos ya sabrán muchas de mis peculiaridades y los demás, espero que lo disfruten.

  • Me gusta sonreír. 
  • Me gusta cuando sale el sol y me despierta cada mañana.
  • Me gusta quedarme más del tiempo permitido en la cama holgazaneando.
  • Me gusta contar los segundos y que pasen los minutos y las horas sin hacer nada.
  • Me gustan las tormentas, pero no mojarme.
  • Me gusta tumbarme en cualquier parte y mirar el cielo, ese cielo azul que a todos nos gusta y que a mí me pirra.
  • Me gusta quedarme horas y horas tumbada en la cama recordando cualquier aventura y que se me escape alguna sonrisa.
  • Me gusta llorar de alegría.
  • Me gustan ellos, mis amigos.
  • Me gusta San Isidro y vestirme de chulapa.
  • Me gusta comer nocilla a escondidas, a cucharadas.
  • Me gusta mojar las galletas en leche y que se ablanden.
  • Me gustan los churros con chocolate en Año Nuevo.
  • Me gusta viajar en autobús o en tren y perderme entre mis pensamientos sin que me pase de parada.
  • Me gusta mi ciudad (Madrid) y perderme entre sus calles que tienen mucha historia, muchas historias que contar.
  • Me gusta el campo y que todo esté tranquilo.
  • Me gusta la noche, pero no volver sola tras una intensa noche deambulando por las calles y la fiesta madrileña.
  • Me gusta la Luna.
  • Me gusta ver las estrellas. Desgraciadamente, por la contaminación, desde aquí no se ven muy bien. En estos casos, prefiero el campo.
  • Me gusta la fiesta.
  • Me gusta aguantar una noche hasta que esa copa de más me sube y me entra como digo yo "el mareillo" y la risa floja.
  • Me gusta bailar entre la gente y seguir el ritmo de la música, el ritmo que dicta mi corazón, y los demás, ¡que miren si quieren!
  • Me gustan las tardes de Retiro y sentarnos en nuestro sitio, elegido por nosotros: cerca de La Rosaleda y no parar de hablar y hacer el tonto.
  • Me gustan ellas, mis amigas.
  • Me gustan nuestras tardes, con nuestros secretos. Me gusta estar callada y escuchar sus historias, ¡y si son de amor mejor! y no perderme ni un detalle.
  • Me gusta dar abrazos en los momentos idóneos.
  • Me gustan los abrazos de reconciliación.
  • Me gusta llorar al unísono con ellas.
  • Me gustan las reconciliaciones.
  • Me gusta mis ataques repentinos de locura: saltar y gritar.
  • Me gusta la música de todos los tipos.
  • Me gusta escribir.
  • Me gusta una buena película con cualquier guarrería para comer.
  • Me gusta el atardecer.
  • Me gusta el amanecer en la playa.
  • Me gustan las vacaciones.
  • Me gustan las discusiones de convivencia que luego se resuelven.
  • Me gusta reír.
  • Me gusta que me hagan cosquillas.
  • Me gusta el verano.
  • Me gusta tirarme a la piscina pero que no me tiren.
  • Me gusta meterme poquito a poco en el agua fría y que el agua llegue hasta mi ombligo, tener un escalofrío y sumergirme.
  • Me gusta tomar el sol en la playa, piscina, en cualquier lado me gusta el sol, siempre con mi toalla (que no se llene de arena) y lo más importante: protección para mi piel que ante cualquier descuido ya estoy como un cangrejo.
  • Me gusta la Navidad.
  • Me gusta no poder dormir en la noche de Reyes por los nervios a pesar de mis casi 20 años.
  • Me gusta que nieve aunque aquí, en Madrid ocurre muy poco. Por eso cuando ocurre, es un milagro.
  • Me gusta dejarme caer rodando por las colinas del parque de mi casa.
  • Me gusta la primavera y pasear por el parque... tomándome antes la pastilla de la alergia.
  • Me gustan los animales.
  • Me gustan las plantas y sus flores pero me cuesta mantenerlas vivas por mis despistes y eso de no regarlas en su momento.
  • Me gusta viajar.
  • Me gusta ver fotos de sitios insólitos, bellos, increíbles.
  • Me gusta correr riesgos, a veces.
  • Me gusta ese nerviosismo y ese dolor de tripas antes de montar en la montaña rusa.
  • Me gusta hacerme fotos y poner cualquier postura y hacer el tonto en ellas.
  • Me gusta comprar ropa aunque no sé si soy ya una compradora compulsiva o como dicen los ingleses: una shopaholic.
  • Me gustan las comedias románticas, y sólo románticas también y que se me escape una lagrimita de emoción en cualquier sala de cine.
  • Me gusta meterme debajo de las sábanas en una noche de tormenta.
  • Me gusta dormir.
  • Me gusta no dormir cuando vengo de fiesta y recordar esa noche de desfase.
  • Me gusta mi familia entera porque familia no hay más que una.
  • Me gusta levantarme con energía.
  • Me gusta leer, me da igual el género.
  • Me gusta recibir felicitaciones cuando escribo algo que gusta a los demás.
  • Me gusta que me recompensen por mi esfuerzo.
  • Me gusta comer hasta hartarme.
  • Me gustan las corazonadas.
  • Me gusta estar sola y escuchar música en mi reproductor de música que llevo a todos lados.
  • Me gusta ser rara.
  • Me gusta ser bipolar.
  • Me gusta soñar. Muchas veces mis sueños pecan de realidad y hacen que me despierte preguntándome a mí misma si realmente lo que he soñado ha pasado en realidad o no.
  • Me gusta tomar cerveza en cualquier terracita de Madrid.
  • Me gusta cuando llega el invierno y poner delante del armario toda la ropa de invierno. 
  • Me gusta sacar los bikinis nada más empezar el verano.
  • Me gusta ver fotos antiguas.
  • Me gusta compartir secretos.
  • Me gusta decorar.
  • Me gusta aprender.
  • Me gusta nadar y bucear.
  • Me gusta que me tiemblen las piernas, que se me ponga ese nudo en la garganta, bajar la mirada ante cualquier desconocido y sentirlo cerca aunque ya no es tan desconocido.
  • Me gusta enamorarme a mi manera aunque creo que nunca me he enamorado de verdad.
  • Me gusta cantar bajo la ducha y desentonar.
  • Me gusta el centro y tomarme una napolitana de chocolate en la famosa pastelería de Sol "La Mallorquina".
  • Me gusta ver los belenes en la Plaza Mayor en Navidad.
  • Me gusta hacer competiciones con mi familia a ver quién acaba el primero con las uvas en las 12 campanadas.
  • Me gusta rezar y sentir esa paz y tranquilidad inmensa porque sé que Él siempre me escucha.
  • Me gusta ir a las librerías y hojear todos los libros.
  • Me gusta el olor de los libros nuevos.
  • Me gusta estrenar una agenda nueva y al terminarla repasar cada momento del año.
  • Me gusta el olor del bizcocho de naranja recién salido del horno de mi madre.
  • Me gusta el trabajo y el empeño que pone mi padre.
  • Me gusta la fuerza de voluntad de mi hermana Esther.
  • Me gusta lo cariñosa que es mi hermana Alicia.
  • Me gusta dar mimos, y que me los den también
  • Me gustan los besos lentos, con dulzura.
  • Me gusta hablar con la gente y que se preocupe por mí.
  • Me gustan las fiestas en casa.
  • Me gusta divertirme en compañía de ellos.
  • Me gustan las motes absurdos.
  • Me gustan las llamadas por teléfono que duren como mínimo, una hora.
  • Me gusta el olor a tierra mojada.
  • Me gusta ver el arco iris.
  • Me gusta el azul.
  • Me gusta ayudar y dar todo por los demás.
  • Me gusta que me entiendan.
  • Me gusta el regaliz y el algodón de azúcar.
  • Me gusta darme cuenta de mis errores.
  • Me gusta mi paciencia.
  • Me gustan las bodas.
  • Me gustan las revistas de cotilleos.
  • Me gusta desentonar.
  • Me gusta escuchar discos en las tiendas de música.
  • Me gusta experimentar.
  • Me gusta mi flexibilidad.
  • Me gusta mi constancia.
  • Me gusta saborear el primer helado del verano.
  • Me gustan las mandarinas. A decir verdad, soy adicta a ellas.
  • Me gusta el chocolate.
  • Me gusta coleccionar cosas. Entre mis excentricidades está coleccionar sellos, tickets de ropa, etiquetas de ropa y entradas de cine.
  • Me gusta atiborrarme de agua cuando estoy sedienta.
  • Me gusta hacer visitas culturales.
  • Me gustan las alturas.
  • Me gustan las risas contagiosas.
  • Me gusta hacer flashback.
  • Me gusta ser feliz.




viernes, 27 de julio de 2012

Como rocas

Nos venden prototipos perfectos de hombres y mujeres y nos pasamos la vida intentando ser como ellos: haciendo ejercicio, llevando dietas inadecuadas, comiendo sin sal sin disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Porque nos quieren vender un producto y quieren que seamos todos iguales llegando a menospreciar nuestro verdadero aspecto. Y digo yo, ¿por qué tenemos que ser todos iguales? ¿No será mejor que cada uno potencie sus propias virtudes y deje de preocuparse por lo de fuera y pueda ser uno mismo? No quiero nada igual, porque la monotonía me aburre.

Al fin y al cabo lo de fuera es perecedero como cualquier fruta, sin embargo lo de dentro dura para siempre.  Podríamos decir que es como una roca. Una roca que va siendo erosionada por las olas de la vida. Puede ser más pequeña, más grande; más plana, más ancha; pero nunca encontrarás dos piedras iguales, al igual que los seres humanos.

Somos rocas. Duros como una roca aunque no nos lo creamos ya que aguantamos el peso del día a día. Nos hace fuertes y nos convierte en héroes. Ese héroe desconocido que todos llevamos dentro y que muchas veces se esconde, o lo escondemos mejor dicho, pero que espera paciente hasta su próxima salida para salvar tu mundo.

"Sé duro como una roca. Forma tu propia piedra angular."


miércoles, 25 de julio de 2012

Dos cosas nada más

Lo queremos todo y todo no se puede tener. Yo, ahora mismo, solo pido dos cosas: que no nos atormente el pasado y que sólo nos depare la felicidad.




martes, 24 de julio de 2012

Irreal

"El amor incondicional es tan irreal como el Ratoncito Pérez o el tinte de pelo que protege el medio ambiente."

GOSSIP GIRL

lunes, 23 de julio de 2012

Honey

Llevaba ya mucho tiempo queriendo escribir sobre ella pero no encontraba ni el momento ni la ocasión idónea. Le dí largas y prometí escribir sobre ella algún día pero no me salía… Pero ¿qué mejor momento que hoy, cuando la homenajeada cumple 20 años?

Me resultaba, mejor dicho me resulta muy difícil escribir sobre ella. Sí, difícil fue lo primero que pensé cuando tuve la primera conversación con ella. A decir verdad, a primera vista yo la ví bastante cerrada, como que sólo interactuaba con los que ya conocía y se me hizo bastante difícil (valga la redundancia) llegar hasta ella. Sinceramente, no sé ni cómo empecé a hablar con ella, creo que todo empezó porque yo empecé a hablar con sus mejores amigas. Tampoco es que no nos conociéramos porque ya nos conocíamos desde que teníamos 5 años. Era un “sí, yo te conozco y tú a mí también”.

Poco a poco y las famosas salidas en fin de semana hacían más amena mi situación por esos momentos. Ella convirtió pasito a pasito mi cielo gris en uno azul sin que yo me diese cuenta. En uno de los peores momentos exploté, ¿y quién estuvo allí? Ella. Fue la primera en escuchar ese tema algo escabroso que me atormentaba desde hacía un tiempo y me dió fuerza para enfrentarme a ello. Creo que una de sus muchas virtudes es esa: la valentía. Mirar a los problemas y enfrentarlos. Lo que más me sorprendió es que perdí una batalla pero ella me defendió a capa y espada conociéndome tan poco.
A partir de ahí todo cambió, ahí empezó todo. Empecé a escuchar su historia, su vida, que como siempre había sido algo más entretenida que la mía. Me gustaba ver cómo se “leían” la mente entre ellas y llegué a pensar: ¿Alguna vez podré hacer yo eso? Obviamente no sabía lo que me deparaba el futuro. Me gustaba su forma de pensar, de vestir, de caminar, de vivir la vida intensamente, me gustaba todo de ella. Pero ella aún no se había abierto del todo, según mi perspectiva. Pasaron los meses y me fui adaptando a su ritmo de vida del cual yo muchas veces me cansaba, no de aburrimiento sino de tanta intensidad todo el tiempo. Ella seguía, pero yo no aguantaba el ritmo, tenía que parar y coger aire. Ese aire tan puro que ella desprendía.

Nuestros caminos siguieron más juntos que nunca porque llegó el temido momento de elegir tu futuro y todos pensábamos que no íbamos a estar más con la gente que queríamos. Curiosamente, ella y yo elegimos el mismo que nos dictó el corazón; así, por casualidades de la vida. He de decir que me siento muy afortunada porque creo que soy la que más veces veo entre semana. Muchos me tendrán envidia, pero yo lo único que pensaba era: “Sí, soy su amiga, ¡al fin!”.

Aprendimos y nos preocupaban las mismas cosas. Me llegué a acomodar a su forma de pensar que al fin y al cabo no era tan complicado como yo me pensaba. Por fin podía “leerle” la mente. Por fin se había abierto del todo a mí y eso me produjo una inmensa felicidad.

Grandes cambios han sucedido desde que somos amigas. Unos para bien y otros para mal, pero el caso es que hemos seguido ahí juntas en la trinchera de la vida. Creo que has sido tú la que ha notado más cambios en mí a pasos cada vez más agigantados durante este tiempo y con eso me quedo satisfecha, ya que tú has sido una de las personas que ha protagonizado este cambio para bien. Quiero que estés orgullosa de mí.

Inesperadamente el amor llegó a tu vida y al principio yo era un poco hostil y recelosa a compartirte con alguien más pero si te digo que llegué a acostumbrarme, incluso a alentarte a que todo siguiese adelante porque algo cambió en ti, algo que muchos y yo notaron y es ese brillo en los ojos que toda persona enamorada tiene. Algo se accionó dentro de ti para ser más paciente, más cariñosa, más tú. Ese tú escondido que tenías desde siempre y que no querías mostrar por miedo a que te hicieran más daño.

No recuerdo ningún enfado contigo salvo uno no hace mucho, pero en verdad se necesitaba para recordarnos que ante la adversidad tenemos que estar unidas. Y eso hizo que ese lazo invisible al que yo llamo amistad se hiciera más fuerte.

Muchos querrán ser como tú, pero tú eres única. Me gusta tu valentía, tu fuerza de voluntad, tu comprensión, tus razones, nuestras miradas cómplices, nuestros apelativos cariñosos, tus consejos, tu forma de sacarme una sonrisa cuando lloro, tus abrazos, tus ataques repentinos de amor hacia mí, tu sonrisa, tu energía, tus historias alocadas… Tú, me gustas tú. Si pudiese describirte en una palabra, ¡claro que lo haría! Justo hay un adjetivo que me viene al pelo y es… INDOMABLE.




Y como colofón dejo aquí nuestra canción...