Y es que nos quejamos por todo. Incluso de lo que está bien y correcto. Porque nos gusta molestar y no nos conformamos con lo que tenemos delante y que muchas veces es lo mejor que hay. Porque estamos ciegos y no somos capaces de abrir los ojos, oír la verdad y asentir. Así nos pasa, que de tanta queja nos hartamos y en vez de disfrutar de la vida, de TU vida; que sólo hay una, la estás dejando pasar por gilipolleces del tipo: "es que no me hace caso", "es que estoy solo", "es que no puedo más", "no lo voy a conseguir", "es muy difícil", "nada llega", "quiero esto porque todo el mundo lo tiene"... Pues joder (siento ser tan brusca y mal hablada pero esto me nerva mucho), dejad ya de quejaros tanto y arrimad el hombro. Porque aunque hoy veas que el día sea gris y una mierda, en realidad es bueno porque precede a un mañana mejor. Porque aunque el presente vaya bien, el futuro será mejor; yo, lo presiento: inesperado, incierto y maravilloso. Así quiero que sea mi futuro: sin quejas ni lamentaciones, ni remordimientos, ni nostalgia... Sólo vida. VIVIR es lo que quiero. Vivir es el futuro.
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